trecientos”, que eligieron “por Rey a Garci-Ximénez”, de linaje godo
según que el Fuero Juzgo así lo disponía, “para volver por la causa
de la Religión, y Patria, al amparo de el Glorioso San Juan
Bautista, Patrón de sus batallas y Precursor de sus victorias”, y
derrotaron en una memorable batalla a los moros, en las llanuras del
hoy llamado “Plano” de Ainsa.
Y ahora nos vamos a Zaragoza
Aljafería es un
palacio fortificado
construido en Zaragoza en
la segunda mitad del siglo
XI por iniciativa de Al-
Muqtadir como residencia
de los reyes hudíes de
Saraqusta. Este palacio,
debido a su esplendor, fue
conocido con el nombre de
«Qasr al-Surur» o Palacio
de la Alegría. Los restos
mudéjares del palacio de la
Aljafería fueron declarados
Patrimonio de la
Humanidad por la Unesco en 2001 como parte del conjunto
«Arquitectura mudéjar de Aragón». Tras la reconquista de Zaragoza
en 1118 por Alfonso I el Batallador pasó a ser residencia de los reyes
cristianos de Aragón. En 1593 experimentó una gran reforma que la
convertiría en fortaleza militar, y más tarde como acuartelamiento de
regimientos militares. Sufrió reformas continuas y grandes
desperfectos, sobre todo con los Sitios de Zaragoza, hasta que
finalmente fue restaurada en la segunda mitad del siglo XX.
Actualmente acoge las Cortes de Aragón.
Pero sigamos con los avatares del Santo Cáliz.
El rey Martín I de Aragón pasa por ser un adelantado a su tiempo.
El sobrenombre de “Humano”, le viene dado por su pasión por los libros.
Su biblioteca estaba considerada como una de las primeras de España,
y de alguna forma se le tiene como precursor del humanismo. También
fue un firme defensor de las nuevas ciudades medievales como centro
de poder, este será el principal motivo por el cual recale en el Palacio
de la Aljafería, el Santo Grial.
Martín “el Humano” consigue de los monjes —con el plácet del
Papa Benedicto XIII— la entrega del Santo Cáliz a cambio de otro cáliz
de Oro. Durante un tiempo pues, estuvo en Zaragoza, en el real Palacio
de la Aljafería, hasta que el rey lo trasladó a su Capilla de Barcelona,
con otras muchas reliquias insignes, propiedad de la Corona de
Aragón. A su muerte, sin sucesión, el cáliz estuvo temporalmente en
Barcelona, donde el Rey había trasladado su corte, y donde “resulta
registrado y descrito en el inventario de posesiones personales del
monarca”, elaborado en septiembre de 1410.
Fue su segundo sucesor, el rey don Alfonso V “el Magnánimo”,
quien hizo llevar a su palacio de Valencia gran cantidad de esas
reliquias. Don Juan II, rey de Navarra entonces y Gobernador de
Aragón y Valencia, lo entregó definitivamente un 18 de Marzo de
1437 a la Catedral Valenciana. En 1437 el Reino de Aragón dominaba
ampliamente el mediterráneo occidental, todas las grandes islas eran
dominio del Rey de Aragón. Desde las Baleares, a Córcega, Sicilia y
Cerdeña, pero también prácticamente la mitad sur de la Península
Itálica que estaba ocupada por el Reino de Nápoles, también en poder
del Rey de Aragón. Por lo tanto, se necesitaban puertos importantes y
sin duda Valencia fue el mejor ejemplo. Allí, en su catedral, decidió
casarse el rey Alfonso V con María de Castilla, en 1415. Y Valencia, en
el siglo XV, se convirtió en la ciudad más grande del Reino de Aragón en
la península Ibérica. Unos años después, su majestad decidió trasladar
el Santo Grial a la Sala Capitular de dicha Catedral de Santa María de
Valencia, lugar de residencia hasta el día de hoy, del presumiblemente
verdadero Santo Grial.
El Santo Cáliz a su paso por Aragón