entregara las riquezas de la Iglesia. Lorenzo entonces pidió tres días
para poder recolectarlas y en esos días fue invitando a todos los
pobres, lisiados, mendigos, huérfanos, viudas, ancianos, mutilados,
ciegos y leprosos que él ayudaba. Al tercer día compareció ante el
prefecto, y le presentó todos los pobres y enfermos que él mismo
había congregado y le dijo que ésos eran los verdaderos tesoros de la
Iglesia. El prefecto entonces le dijo: «Osas burlarte de Roma y del
Emperador, y perecerás. Pero no creas que morirás en un
instante, lo harás lentamente y soportando el mayor dolor de tu
vida».
Lorenzo fue quemado vivo en
una hoguera, este es un cuadro
pintado por Tiziano, concretamente en
una parrilla, cerca del Campo de
Verano, en Roma. La leyenda afirma
que, en medio del martirio, dijo:
«Assum est, inqüit, versa et
manduca»; o lo que es lo mismo:
«Asado está, parece, gíralo y
cómelo». Su santo se celebra el 10
de agosto, día en el que recibió el
martirio.
Pues ya nos ha quedado claro
porque el Santo Cáliz obraba en
poder de San Lorenzo: porque era el
administrador de los bienes de la
iglesia. Y hasta aquí también las
andaduras del mismo: de Jerusalén a
Roma, hasta el 258; y de Roma hasta
Loreto-iglesia de San Pedro “el
Viejo” en Huesca, hasta el 711/712.
La iglesia antigua de San Pedro “el Viejo”, llamada así
anteriormente, es un edificio románico del siglo XII situado en el casco
antiguo de la ciudad de
Huesca. Está
considerada como
Monumento Nacional
desde 1885 y su
arquitectura y escultura lo
convierten en uno de los
conjuntos históricos más
importantes del románico
aragonés. Esta iglesia es
una de las más antiguas
de España y a la vez una de las pocas que se conservan íntegras del
tiempo de los Godos. En la conquista de los musulmanes, estos se las
cedieron a los cristianos que quedaron en la ciudad con la facultad de
celebrar allí su culto. El lugar que ocupaba la iglesia se le conocía en su
tiempo como barrio de los mozárabes.
El comienzo de su construcción se sitúa en el año 1117, durante
el reinado de Alfonso I el Batallador y poco antes de la conquista de la
ciudad de Zaragoza (1118).
Al conquistar la ciudad de Huesca en 1096, los cristianos del
Reino de Aragón
descubrieron, en el
lugar que hoy ocupa el
monasterio, un templo
cristiano visigodo
dedicado a San Pedro,
y que había sido
utilizado durante el
dominio árabe por los
mozárabes de la
ciudad (entonces
llamada Wasqa). El
templo fue apodado “el
viejo” por estos
cristianos recién
El Santo Cáliz a su paso por Aragón