Altar mayor del
Monasterio, donde se
encuentra el Santo Cáliz, en la
iglesia superior, románica, de
San Juan de la Peña.
La reforma benedictina
de Cluny, no podía obviar la
construcción de un claustro
que se finalizará ya entrado el
siglo XII. Son un conjunto de
capiteles de influencia
jaquesa. Veinte de ellos fueron
encargados al llamado
maestro de San Juan de la
Peña, autor anónimo, también
conocido como Maestro de
Agüero. El Maestro desarrolla
un programa sobre escenas
bíblicas donde aparecen entre
otras: el Anuncio a los pastores;
la Natividad; la Anunciación; la
Epifanía; el Bautismo y la
Circuncisión de Jesús; y como
no: la Última Cena.
Representación de la
última Cena de Jesús con
sus apóstoles.
Detalle de la
representación de la última
Cena.
Durante la Alta Edad Media
fue el monasterio más importante
de Aragón y en su Panteón Real,
situado en las dependencias de la
antigua sacristía de la iglesia alta,
que data del siglo XI, fueron
enterrados un buen número de
reyes de Aragón, junto con sus
esposas: Ramiro I, Sancho
Ramírez, y Pedro I; así como
varios de los primeros condes
aragoneses.
Y en el monasterio de San
Juan de la Peña estuvo el Santo
Cáliz hasta el 26 de septiembre de
1399, fecha de ingrato recuerdo,
ya que el monasterio a instancias
del rey don Martín de Aragón, se lo
entregó en Zaragoza, y éste lo depositó en el Palacio de la Aljafería.
Y ahora vamos con las leyendas y
tradiciones.
De todos es bien sabido, a través de
la historia, películas, libros… la fijación que
tenían los Templarios por el Santo Cáliz, o
Santo Grial, pues bien, en el atrio del
monasterio, en la pared, se encuentra
esculpida esta cruz, que a todas luces
parece Templaria, aunque no exista ningún
documento que avale la teoría de que los
Templarios estuvieran en el monasterio. No
obstante, la cruz, ahí está.
El Santo Cáliz a su paso por Aragón