EL PILAR, 2000 AÑOS DE HISTORIA, TRADICIÓN Y DEVOCIÓN
CONFERENCIA
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La Basílica del Pilar atesora uno de los mayores joyeros del
mundo. Una colección de incalculable valor conformada con
donaciones de particulares, de reyes, de nobles, de miembros de la
Curia... El joyero es un verdadero tesoro acumulado durante años, de
Oro, plata, marfil, piedras preciosas...
La pieza más antigua que se conserva data del siglo XII. Es un
olifante, un cuerno de caza de marfil, que perteneció a Gastón Bearn,
colaborador del rey Alfonso I y que pidió ser enterrado en el templo
románico del Pilar. El cuerno lo utilizó en la Reconquista de Zaragoza
y fue donado en 1135 por su viuda, Talesa, prima por parte carnal del
rey Alfonso I el Batallador.
Entre las muchas curiosidades, consta un Libro de Horas
(devocionario) guarnecido en plata atribuido a Isabel, Reina de
Portugal e Infanta de Aragón, así como colgantes y pendientes de oro
y diamante, de estilo rococó de finales del siglo XVII y XIX. Además,
se exhiben algunas de las distinciones que la Virgen del Pilar ha ido
recibiendo a lo largo de la historia. Por ejemplo, la Medalla de oro de
la ciudad de Zaragoza, concedida en 1900; la Cruz laureada de San
Fernando, otorgada en 1908; o la Cruz de Palafox, donada por José
de Palafox y Melci, héroe de los Sitios de Zaragoza.
También se conserva un cáliz entregado por San Juan de la
Cruz y una carta manuscrita de Santa Teresa de Jesús.
Una de las vitrinas del Museo Pilarista recoge las donaciones más
importantes realizadas por monarcas, miembros de la Iglesia y
nobles. Destaca, un broche donado por el Rey Carlos IV con sus
iníciales y las de su esposa, María Luisa de Parma. También se
conserva un cáliz y una fusta de tuétano para montar a caballo con un
broche de diamante que perteneció a Isabel II. Más actuales, son la
tiara que la Reina Sofía donó a la Virgen del Pilar y el rotulador
chapado en oro que entregó el Rey Juan Carlos.
En el capítulo de donaciones eclesiásticas, destaca el cáliz de Pío X y
el de Juan XIII y el solideo blanco y el rosario que utilizó el Papa Juan
Pablo II en una de sus
visitas a Zaragoza. Tras
rezar con ellos decidió
donarlos a la Virgen.
La joya de la corona:
Sin embargo, la pieza
central del museo, la que
destaca por encima de
todas, es la corona que
lució la Virgen del Pilar
cuando recibió coronación
canónica. Data de 1905 y
se elaboró gracias a las donaciones de alhajas de oro y anillos de
matrimonios que los españoles donaron para que se fundieran y
poder así completar la corona. A ello también contribuyó la reina
María Cristina de Habsburgo-Lorena, que vendió parte de sus anillos.
La espectacular corona posee más de diez mil piedras, entre
topacios, amatistas y perlas. Fue fabricada por la casa Ansorena de
Madrid y fue bendecida en Roma por el Papa Pío X. Esta corona de
valor incalculable permanece todo el año en el Museo Pilarista, ya
que la Virgen solo la luce en contadas ocasiones: el 12 de octubre,
día del Pilar; el 2 de enero, conmemorando su llegada a Zaragoza; o
el 20 de mayo, fecha de su coronación. Y coincide con los únicos días
del año en los que la Virgen no luce manto, como ya hemos
explicado.