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EL PILAR, 2000 AÑOS DE HISTORIA, TRADICIÓN Y DEVOCIÓN CONFERENCIA
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La Iglesia de Santiago, se cerró al culto por ruinosa, el 13 de enero de 1.903 y fue derribada entre 1.915-16. Esta lápida, en la fachada de la casa nº 41, de la calle Jaime I, da fe. Seguimos con las TRADICIONES. Aparición de la Virgen a Santiago, cuadro pintado por Goya. Pues bien, encontrándose Santiago con los discípulos a orillas del Ebro, un 2 de enero del año 40, y desanimado por los pocos convertidos conseguidos, se imploró a la Virgen, y Ésta, milagrosamente, se les apareció en carne mortal, entregándoles una columna para que construyeran una iglesia en su honor. ANTES DE CONTINUAR, DOS CUESTIONES: Primera, respecto a la fecha. La calle 2 de enero se encuentra entre Cesáreo Alierta y Castelar. En el Heraldo de Aragón del miércoles 4 de enero, creo que, del 2015, un articulista escribía sobre la poca importancia que los zaragozanos dábamos a esta fecha y que habría que cambiar la situación de la calle, y proponía que como la calle Santiago está partida en dos, a uno de los tramos se le diera este nombre. Y la segunda, hay que aclarar que la Venida de la Virgen a Zaragoza es una tradición, no un dogma de fe. No obstante. Zaragoza también puede presumir de ser el único lugar del mundo, donde la Virgen VIENE, no aparece. Durante siglos la Virgen aparece sobre una fuente, una encina, una zarza… y allí se edificará una iglesia que tendrá por nombre esa circunstancia: la Virgen de la Fuente, la Virgen de la Encina, la Virgen de la Zarza… pero en Zaragoza no. En
Zaragoza no, pues la Virgen todavía vive en carne mortal con los apóstoles en Palestina. La Virgen todavía no había ascendido a los cielos. Por lo tanto, la Virgen VIENE, no se aparece, no desciende del cielo. Y otra cosa más, el famoso poeta bilbilitano, Aurelio Prudencio, para situarnos el de la calle Prudencio, escribió una oda dedicada a los mártires de Zaragoza sobre el año 390, y en una de las estrofas alude al Templo del Pilar como Templo y Casa llena de Ángeles, y de la Columna (atado). Prudencio insinúa que fue la misma en la que fue flagelado el Señor. Gracias a este testimonio autores de la talla de Lupercio Leonardo Argensola y de Fray Diego Murillo escriben que efectivamente puede tratarse de la misma columna, por eso María mandó a un coro de ángeles para que la trajesen. Para que trajesen la columna en la que fue flagelado su hijo. Pues bien, Santiago y los convertidos, con la Columna en su poder, construyen la Primitiva Santa Capilla, que en un principio tenía 8 pasos de ancho por 16 de largo. En aquellos tiempos las iglesias eran como oratorios, significaban casas de oración, y su ensanchamiento debió de hacerse sobre el siglo II, por el hallazgo de varios epitafios, cuyas lápidas se encontraron a más de 16 pasos de la primitiva Capilla, entre ellas las de un diácono de nombre Lorenzo, que habría fallecido en julio del 196. La siguiente ampliación debió de hacerse a principios del siglo IV, en tiempos del Constantino, por el lábaro encontrado en la iglesia antigua. En aquellos tiempos era costumbre de poner un lábaro en todos los templos que erigían los cristianos en agradecimiento a Constantino. Constantino, cuando abandonó el paganismo y se hizo cristiano, modificó el lábaro sustituyendo el águila de Júpiter por el Crismón. La figura del lábaro la constituían las dos letras griegas X y P
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EL PILAR, 2000 AÑOS DE HISTORIA, TRADICIÓN Y DEVOCIÓN CONFERENCIA
La Iglesia de Santiago, se cerró al culto por ruinosa, el 13 de enero de 1.903 y fue derribada entre 1.915-16. Esta lápida, en la fachada de la casa nº 41, de la calle Jaime I, da fe. Seguimos con las TRADICIONES. Aparición de la Virgen a Santiago, cuadro pintado por Goya. Pues bien, encontrándose Santiago con los discípulos a orillas del Ebro, un 2 de enero del año 40, y desanimado por los pocos convertidos conseguidos, se imploró a la Virgen, y Ésta, milagrosamente, se les apareció en carne mortal, entregándoles una columna para que construyeran una iglesia en su honor. ANTES DE CONTINUAR, DOS CUESTIONES: Primera, respecto a la fecha. La calle 2 de enero se encuentra entre Cesáreo Alierta y Castelar. En el Heraldo de Aragón del miércoles 4 de enero, creo que, del 2015, un articulista escribía sobre la poca importancia que los zaragozanos dábamos a esta fecha y que habría que cambiar la situación de la calle, y proponía que como la calle Santiago está partida en dos, a uno de los tramos se le diera este nombre. Y la segunda, hay que aclarar que la Venida de la Virgen a Zaragoza es una tradición, no un dogma de fe. No obstante. Zaragoza también puede presumir de ser el único lugar del mundo, donde la Virgen VIENE, no aparece. Durante siglos la Virgen aparece sobre una fuente, una encina, una zarza… y allí se edificará una iglesia que tendrá por nombre esa circunstancia: la Virgen de la Fuente, la Virgen de la Encina, la Virgen de la Zarza… pero en Zaragoza no. En Zaragoza no, pues la Virgen todavía vive en carne mortal con los apóstoles en Palestina. La Virgen todavía no había ascendido a los cielos. Por lo tanto, la Virgen VIENE, no se aparece, no desciende del cielo. Y otra cosa más, el famoso poeta bilbilitano, Aurelio Prudencio, para situarnos el de la calle Prudencio, escribió una oda dedicada a los mártires de Zaragoza sobre el año 390, y en una de las estrofas alude al Templo del Pilar como Templo y Casa llena de Ángeles, y de la Columna (atado). Prudencio insinúa que fue la misma en la que fue flagelado el Señor. Gracias a este testimonio autores de la talla de Lupercio Leonardo Argensola y de Fray Diego Murillo escriben que efectivamente puede tratarse de la misma columna, por eso María mandó a un coro de ángeles para que la trajesen. Para que trajesen la columna en la que fue flagelado su hijo. Pues bien, Santiago y los convertidos, con la Columna en su poder, construyen la Primitiva Santa Capilla, que en un principio tenía 8 pasos de ancho por 16 de largo. En aquellos tiempos las iglesias eran como oratorios, significaban casas de oración, y su ensanchamiento debió de hacerse sobre el siglo II, por el hallazgo de varios epitafios, cuyas lápidas se encontraron a más de 16 pasos de la primitiva Capilla, entre ellas las de un diácono de nombre Lorenzo, que habría fallecido en julio del 196. La siguiente ampliación debió de hacerse a principios del siglo IV, en tiempos del Constantino, por el lábaro encontrado en la iglesia antigua. En aquellos tiempos era costumbre de poner un lábaro en todos los templos que erigían los cristianos en agradecimiento a Constantino. Constantino, cuando abandonó el paganismo y se hizo cristiano, modificó el lábaro sustituyendo el águila de Júpiter por el Crismón. La figura del lábaro la constituían las dos letras griegas X y P
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