EL PILAR, 2000 AÑOS DE HISTORIA, TRADICIÓN Y DEVOCIÓN
CONFERENCIA
Crismón en la fachada del Pilar,
encontrado en la antigua iglesia románica del
Pilar.
En tiempos
de los visigodos,
año 472, El Pilar
debió de ser la
iglesia principal y
el centro de la
vida religiosa,
porque en el siglo
VII residía el
obispo cesaraugustano San Braulio, cuyo
cadáver fue enterrado en este recinto, cerca
del altar mayor. San Braulio murió en el 651 y le sucedió Samuel
Tajón.
Cuando en el 714, nos
invaden los árabes, los
cristianos, merced al pago de
tributos, conservan El Pilar, y el
distrito del Pilar, donde viven con
el nombre de mozárabes. Los
mozárabes eran los cristianos
que convivían con los
musulmanes, en una relativa paz,
a base de pagar cuantiosos
impuestos.
Cuando el 18 de diciembre de
1118, El Batallador, conquista
Zaragoza, la iglesia mozárabe se
encuentra en estado de ruina y es
cuando se decide erigir un templo
románico. Entonces, don Pedro de
Librana, nombrado primer obispo
de la recién restaurada Sede, manda una carta dirigida a toda la
cristiandad solicitando limosnas para las reformas. Así mismo, el Papa
Gelasio II, dicta una Bula en la que se otorga indulgencia plenaria a
todos los que ayuden en las obras. Está claro que entre las limosnas
y unas cosas y otras, las obras se llevan a cabo, porque a Librana le
sustituyó el obispo Esteban y a este el obispo García Guerra. De no
haberse llevado a cabo las reformas, difícilmente habrían podido vivir
allí los obispos. El templo románico dura hasta el siglo XIII, en que el
obispo Hugo de Mataplana, manda reformar y convertir en la
Colegiata gótico-mudéjar de Santa María la Mayor. Es en este siglo
pues, el siglo XIII, cuando da comienzo la devoción mariana, y cuando
empiezan las primeras peregrinaciones a Santa María la Mayor.
En el año 1435 se produjo un voraz incendio en la Iglesia, pero,
milagrosamente, a la imagen de la Virgen no le pasó nada y la Santa
Capilla quedó tan solo tiznada. Doña Blanca de Navarra, mujer de
Juan II, a quién la Virgen le había ayudado a recuperarse de una
grave enfermedad, se encargó de pagar el desaguisado y contribuyó
de forma decisiva a la construcción del nuevo Templo, un Templo
gótico, que duraría hasta 1515, fecha en la que se empezaría a
levantar el de traza mudéjar. Los últimos estudios aseguran que fue la
reina quién donó la imagen de la Virgen que actualmente veneramos.