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1864) como almacén. Publicaciones en las que aparece la Iglesia del Temple Antonio Ponz, en su «Viaje de España, en que se da noticia de las cosas más apreciables y dignas de saber, que hay en ella» de 1788, la nombra de pasada diciendo que la iglesia que llaman del Temple es de figura redonda y antiquísima. José María Cuadrado, en el año 1844, publica «Recuerdos y Bellezas de España» y se explaya un poco más, contándonos que la Iglesia estaba situada en la calle de su nombre, donde permanecieron los Templarios hasta su extinción y que después se adjudicó a la orden de San Juan; que su fábrica era octogonal por fuera y circular por dentro, de forma bien extraña para los primeros años del siglo XIII; que la construyeron los poderosos Templarios, con su adjunto cementerio; y que su portada, aunque pequeña y con dos columnas, todo de piedra, tal vez de estilo bizantino o románico, se remonta a la más remota antigüedad. Unos años después es Pascual Madoz en su «Diccionario Geográfico Estadístico Histórico 1845-1850», quien escribe sobre la iglesia del Temple en los mismos términos. «La Guía del Ayuntamiento de Zaragoza de 1860», del editor Vicente Andrés, la describe exactamente igual que Madoz y añade: esta iglesia, aunque conservando sus formas respetables, ha estado cerrada para el culto desde años recientes, no habiendo sido ya más que un almacén de granos o harinas. En el día, se está derribando, para construir en el sitio que ocupa edificios modernos, iguales a los que tiene en sus inmediaciones. Hay que tener en cuenta que la desamortización de Mendizábal había dejado sin culto a la Iglesia.Tomás Ximénez de Embún, en el año 1901, en su libro titulado «Descripción de la Antigua Zaragoza», recoge el texto de José María Cuadrado y la describe
exactamente igual. Ángel Almazán en su obra «Enclaves Templarios en Zaragoza, Huesca y Teruel» nos dice que su Casa conventual estaba situada en la actual parroquia de San Felipe, en la calle del Temple, y que tuvo además una iglesia cuyo terreno lo donó el obispo en 1204 y que al templo lo llamaron Santa María del Temple, octogonal por fuera y circular por dentro, y sin ábside. Y así podríamos continuar y citar a diversos autores pero ninguno aporta más información de la ya apuntada, hasta que llegamos a: La «Gran Enciclopedia Aragonesa» en la que se puede encontrar alguna reseña más, pues ya se habían realizado las excavaciones arqueológicas del año 1991 que permitieron reconocer su planta y buena parte del alzado. Las obras las llevó a cabo la empresa Arqueo Expert bajo la dirección de los arqueólogos Jesús Ángel Pérez y José Francisco Casabona. Así pues, gracias a José Francisco Casabona y a sus artículos publicados en Reportaje del Heraldo de Aragón del 11 de diciembre de 1991, «Gran Enciclopedia Aragonesa», apéndice III, y Arqueología Aragonesa, 1991, sabemos que era un edificio completamente circular con una disposición de dos círculos concéntricos, el interior de los cuales servía para el edículo central (lugar donde se oficiaba el culto), más alto que la nave anular y que permitía la iluminación natural. Que el diámetro máximo de la iglesia era de 17,25 metros y que se accedía por la calle del Temple (sobre el número 20 actual). Que posteriormente hubo un cambio en la concepción arquitectónica y que en 1387 están documentadas obras por parte del alarife Juce de Gali que deben corresponder a un importante recrecimiento en altura, que también ha podido reconocerse en los restos estructurales conservados en la calle Santa Isabel, donde cambia el aparejo al característico ladrillo mudéjar. José Francisco Casabona asegura que, a la luz de las
La Iglesia de Santa María de la Casa de la Milicia del Temple Zaragoza I Congreso de Zaragoza - Historia Medieval - La Orden del Temple
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Publicaciones en las que aparece la Iglesia del Temple Antonio Ponz, en su «Viaje de España, en que se da noticia de las cosas más apreciables y dignas de saber, que hay en ella» de 1788, la nombra de pasada diciendo que la iglesia que llaman del Temple es de figura redonda y antiquísima. José María Cuadrado, en el año 1844, publica «Recuerdos y Bellezas de España» y se explaya un poco más, contándonos que la Iglesia estaba situada en la calle de su nombre, donde permanecieron los Templarios hasta su extinción y que después se adjudicó a la orden de San Juan; que su fábrica era octogonal por fuera y circular por dentro, de forma bien extraña para los primeros años del siglo XIII; que la construyeron los poderosos Templarios, con su adjunto cementerio; y que su portada, aunque pequeña y con dos columnas, todo de piedra, tal vez de estilo bizantino o románico, se remonta a la más remota antigüedad. Unos años después es Pascual Madoz en su «Diccionario Geográfico Estadístico Histórico 1845-1850», quien escribe sobre la iglesia del Temple en los mismos términos. «La Guía del Ayuntamiento de Zaragoza de 1860», del editor Vicente Andrés, la describe exactamente igual que Madoz y añade: esta iglesia, aunque conservando sus formas respetables, ha estado cerrada para el culto desde años recientes, no habiendo sido ya más que un almacén de granos o harinas. En el día, se está derribando, para construir en el sitio que ocupa edificios modernos, iguales a los que tiene en sus inmediaciones. Hay que tener en cuenta que la desamortización de Mendizábal había dejado sin culto a la Iglesia.Tomás Ximénez de Embún, en el año 1901, en su libro titulado «Descripción de la Antigua Zaragoza», recoge el texto de José María Cuadrado y la describe exactamente igual. Ángel Almazán en su obra «Enclaves Templarios en Zaragoza, Huesca y Teruel» nos dice que su Casa conventual estaba situada en la actual parroquia de San Felipe, en la calle del Temple, y que tuvo además una iglesia cuyo terreno lo donó el obispo en 1204 y que al templo lo llamaron Santa María del Temple, octogonal por fuera y circular por dentro, y sin ábside. Y así podríamos continuar y citar a diversos autores pero ninguno aporta más información de la ya apuntada, hasta que llegamos a: La «Gran Enciclopedia Aragonesa» en la que se puede encontrar alguna reseña más, pues ya se habían realizado las excavaciones arqueológicas del año 1991 que permitieron reconocer su planta y buena parte del alzado. Las obras las llevó a cabo la empresa Arqueo Expert bajo la dirección de los arqueólogos Jesús Ángel Pérez y José Francisco Casabona. Así pues, gracias a José Francisco Casabona y a sus artículos publicados en Reportaje del Heraldo de Aragón del 11 de diciembre de 1991, «Gran Enciclopedia Aragonesa», apéndice III, y Arqueología Aragonesa, 1991, sabemos que era un edificio completamente circular con una disposición de dos círculos concéntricos, el interior de los cuales servía para el edículo central (lugar donde se oficiaba el culto), más alto que la nave anular y que permitía la iluminación natural. Que el diámetro máximo de la iglesia era de 17,25 metros y que se accedía por la calle del Temple (sobre el número 20 actual). Que posteriormente hubo un cambio en la concepción arquitectónica y que en 1387 están documentadas obras por parte del alarife Juce de Gali que deben corresponder a un importante recrecimiento en altura, que también ha podido reconocerse en los restos estructurales conservados en la calle Santa Isabel, donde cambia el aparejo al característico ladrillo mudéjar. José Francisco Casabona asegura que, a la luz de las excavaciones, el templo fue construido sobre una “domus” romana,
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