Milicia de Zaragoza. Y a la iglesia de la Casa de la Milicia de
Zaragoza una viña que poseen ella y su marido en el término
zaragozano llamado Cascajo, para el alumbrado de dicha iglesia. Lo
da a la Iglesia y a los frailes en mano y potestad de fray Pedro de
Luna comendador de la Casa de la Milicia de Zaragoza, para que le
recuerden en sus oraciones. A.H.N, Cartulario Magno IV, pág. 350,
núm. 294.*
A partir de entonces las donaciones para ser enterrados dentro de la
Iglesia del Temple se disparan. Sirvan estos ejemplos.
En el Cartulario de agosto de 1209 es Doña Domenga, hija de doña
María Díez, quien hace testamento. Deja su cuerpo para que sea
sepultado en el cementerio de los frailes de la Milicia del Temple de
Zaragoza y entrega a la Casa del Temple y a sus frailes 100 sueldos.
Así mismo deja encomendados a sus hijos Adán, Jimenelo, y
Petroxolo, que fueron hijos de su difunto marido don Cornelio, a fray
Aimerico de Stuga, preceptor de la Casa del Temple de Zaragoza, y a
los demás frailes. Cartulario de julio de 1248. Doña Domenga de
Siest ofrece su cuerpo y alma a Dios, a la bienaventurada Virgen
María y a la Orden de los frailes de la Casa de la Milicia del Temple y
a fray Artusio, comendador de la Casa de Zaragoza, y a todos los
frailes presentes y futuros.
Se entrega como donada y escoge sepultura en el cementerio del
Temple. Se hizo la donación dentro de la Iglesia de la Casa de la
Milicia del Temple de Zaragoza en presencia de Fray Guillermo de
Cardona, Maestre del Temple en Aragón y Cataluña, y Fray Artusio,
Comendador de Zaragoza.
Cartulario 1 de septiembre de 1262. Don Marco de Ejea, portero de
la Casa de la Milicia del Temple de Zaragoza, estando enfermo, hace
su testamento. Ofrece su alma y cuerpo a Dios y a la Bienaventurada
Virgen María y a la Casa de la Milicia, y suplica al preceptor y a los
frailes que le sepulten en dicha
casa. Por los beneficios que de
ellos ha recibido y recibe, en
remisión de sus pecados, les
deja todos sus bienes muebles
e inmuebles que tiene en el
término de Siest, casas y
huertos. Marco Ejea, Portero.
A.H.N, Cartulario Magno IV,
pág. 505, núm. 512.*
En la iglesia de Santa María del Temple también fueron enterrados
personajes importantes de la vida de la ciudad. En un altar
dedicado a San Jorge, a principios del siglo XIV, fue enterrado el
caballero y prohombre de la ciudad Gil Tarín, merino del Rey Jaime
II de Aragón entre 1291 y 1312.
Así lo indica el Cartulario del 4 de enero de 1327. Fray Fortún
López de Vizcarra, comendador de las casas de San Juan de
Jerusalén de Zaragoza (la iglesia en estas fechas ya no era de los
Templarios, era sanjuanista), y otros frailes del Hospital, reconocen
que el honrado don Gil Tarín, caballero ya difunto, dio y asignó
ciertos bienes suyos para el sostenimiento de una capellanía
perpetua a celebrar en el altar de San Jorge en la Iglesia del
Temple, donde yace su cuerpo. A.H.N, Cartulario Magno III, pág.
127, núm. 112.*
Sin embargo, los enterramientos descubiertos durante las
excavaciones de 1991 estaban revueltos y de ellos apenas se pudo
extraer información alguna.
Caída y extinción del Temple
Después de que las últimas Cruzadas fracasaran y menguara el
interés en una política agresiva contra los musulmanes, no fue
preciso que los Caballeros Templarios defendieran Palestina.
La Iglesia de Santa María de la Casa de la Milicia del Temple Zaragoza
I Congreso de Zaragoza - Historia Medieval - La Orden del Temple