La Orden fue suprimida en 1312 por orden del Papa.
Concilio de Tarragona y Sentencia
En el año 1308 era por entonces Maestre Provincial y Lugar
Teniente en la Corona de Aragón Fray Bartolomé Belbis, quien le
solicitó al arzobispo Tello de Tarragona la celebración de un concilio,
a lo que accedió el arzobispo el 10 de agosto de 1312.
En la capilla del “Corpus Christi”, en el claustro de la Catedral de
Tarragona, se reunió el Concilio. Y finalmente el día 4 de noviembre
de 1312 Aranaldo Gascón, Canónigo de Barcelona, leyó
públicamente el fallo del Concilio en el que se reconocía plenamente
la inocencia e inculpabilidad de los Templarios, les absolvía de toda
censura y les devolvía todo el honor como católicos y leales
caballeros.
Por Zaragoza asistió el obispo Eximio de Luna.
El concilio tarraconense proclamaba
pues la inocencia de los Templarios
ocho meses más tarde, después de
que la Orden estuviera ya abolida
por el concilio de Vienne, celebrado
en la catedral de San Mauricio. A
pesar de la sentencia favorable se
les obligó a dispersarse por los
diferentes obispados donde
tuviesen bienes. El rey les llegó a
prohibir que se trasladaran de un lugar a otro. Y así continuaron
hasta que, en 1331, Juan XXII les permitió ingresar en otras
Órdenes.
Tras la disolución de la Orden del Temple, la Iglesia del Temple en
Zaragoza pasa a ser propiedad de la Orden de San Juan de
Jerusalén (sanjuanistas), que acomete una reforma importante de la
mismo. Existe un documento fechado en 1350 en el que se
asegura que la iglesia estaba gravemente deteriorada.
Por aquella época (1387) están documentados trabajos por parte
del alarife Juce de Gali, que deben corresponder a un importante
recrecimiento en altura, que también ha podido reconocerse en los
restos estructurales encontrados en la calle de Santa Isabel, donde
cambia el aparejo con cal al característico ladrillo mudéjar.
A partir de 1387, año en que concluyen las reformas y
rehabilitación, la iglesia
lleva una vida marginal.
Los sanjuanistas,
propietarios también del
Palacio de San Juan de
los Panetes, dejaron el
templo en un segundo
plano.
Como detalle anecdótico
cabe destacar que durante
el siglo XVI tuvo allí su
capilla el gremio de los
pergamineros de
Zaragoza, siendo éstos
los que trabajaban en
pergaminos o los vendían.
Conocemos igualmente que hacia 1680 Pedro Ricarte “el Mayor”,
maestro de obras y maestro albañil, realiza obras documentadas
tanto en esta pequeña iglesia como en el Palacio de San Juan de
los Panetes, ambos ligados, como ya se ha dicho, a la orden militar
de San Juan de Jerusalén.
En el siglo XIX la desamortización de Mendizábal deja sin culto a la
iglesia, que es utilizada posteriormente y hasta su derribo (1861-
La Iglesia de Santa María de la Casa de la Milicia del Temple Zaragoza
I Congreso de Zaragoza - Historia Medieval - La Orden del Temple