© Tomás Bernal Benito 2021 Web realizada P.L.C.F.
EL ORIGEN DE L A IGLESIA EN ZARAGOZA Cuando falleció Alfonso I “El Batallador” sin descendencia alguna en Poleñino tras el desastre de Fraga, en septiembre de 1134, su extraño testamento hecho en el sitio de Bayona 3 años antes, en octubre de 1131, dejando todas sus posesiones a las órdenes de Jerusalén: Temple, Santo Sepulcro y Hospital de San Juan, provocó una grave crisis en el reino de Aragón desatando una verdadera lucha por ocupar su vacante trono. Varios fueron los candidatos a ocuparlo. Los navarros estaban dispuestos a apoyar a don Pedro de Atarés, señor de Borja y fundador de Veruela, y Alfonso VII de León y Castilla, hijo de Urraca e hijastro por lo tanto de Alfonso I, que también aspiraba a que se le reconociesen sus mejores derechos, aprovechó tales circunstancias para apoderarse de parte del antiguo reino musulmán de Zaragoza. La nobleza aragonesa rescató entonces de su vida monacal a Ramiro, hermano del fallecido, que había sido abad de Sahagún y obispo electo de Burgos y de Pamplona así como obispo de Roda, y colocó sobre sus sienes la huérfana corona proclamándolo rey. La Chronica Adefonsi Imperatoris narró la elección del modo siguiente: «Nobles e innobles, caballeros de toda la tierra de Aragón, tanto obispos como abades y todo el pueblo; todos conjuntamente fueron reunidos en Jaca, ciudad regia, y eligieron como rey a un cierto monje, hermano del rey Alfonso, llamado Ramiro.» Subió pues al trono Ramiro con las debidas licencias papales —en su persona se juntaron los estados de monje, sacerdote, obispo, esposo
y rey— y con el descontento de la mayoría de la burguesía, especialmente de los Templarios, que mantenían un público desacuerdo con su gobierno ya que, el nuevo rey, contravenía la voluntad expresada por Alfonso en su testamento y les perjudicaba como miembros de una de las órdenes que debería de haber heredado el reino. Ramiro casó en la ciudad de Jaca en noviembre de 1135 con Ines de Poitou, con la que tuvo una hija, Petronila, futura Reina de Aragón. A Petronila le concertaron su matrimonio con Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona, en agosto de 1137, aunque no se realizó hasta 1150. Ramón Berenguer pasó a ser Conde de Barcelona y Príncipe de Aragón. Ese mismo año Don Ramón Berenguer IV le pide al Maestre General de la Orden del Temple que le envíe diez Caballeros Templarios para establecer dicha Orden en sus reinos y poner en orden el testamento del Batallador. Entre 1141 y 1143 se firman varios documentos en los que la Orden del Temple renunciaba a los derechos que le correspondían sobre la corona del Reino de Aragón y a cambio recibía una serie de propiedades e inmuebles, una de las cuales se ubicaba en la actual calle del Temple, en la parroquia de San Felipe. No obstante, en 1135, dos años antes de la venida de Ramón Berenguer IV a Aragón, hay un documento particular de una donación hecha a la Orden del Temple de todas las propiedades que el donante tenía en Zaragoza. Esta noticia viene a confirmar que con esa fecha ya había caballeros Templarios paseándose por las calles de Zaragoza. De hecho, tras el Concilio de Toulouse, que confirió honores de cruzada a la conquista de Zaragoza, algunos caballeros Templarios
La Iglesia de Santa María de la Casa de la Milicia del Temple Zaragoza I Congreso de Zaragoza - Historia Medieval - La Orden del Temple
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EL ORIGEN DE L A IGLESIA EN ZARAGOZA Cuando falleció Alfonso I “El Batallador” sin descendencia alguna en Poleñino tras el desastre de Fraga, en septiembre de 1134, su extraño testamento hecho en el sitio de Bayona 3 años antes, en octubre de 1131, dejando todas sus posesiones a las órdenes de Jerusalén: Temple, Santo Sepulcro y Hospital de San Juan, provocó una grave crisis en el reino de Aragón desatando una verdadera lucha por ocupar su vacante trono. Varios fueron los candidatos a ocuparlo. Los navarros estaban dispuestos a apoyar a don Pedro de Atarés, señor de Borja y fundador de Veruela, y Alfonso VII de León y Castilla, hijo de Urraca e hijastro por lo tanto de Alfonso I, que también aspiraba a que se le reconociesen sus mejores derechos, aprovechó tales circunstancias para apoderarse de parte del antiguo reino musulmán de Zaragoza. La nobleza aragonesa rescató entonces de su vida monacal a Ramiro, hermano del fallecido, que había sido abad de Sahagún y obispo electo de Burgos y de Pamplona así como obispo de Roda, y colocó sobre sus sienes la huérfana corona proclamándolo rey. La Chronica Adefonsi Imperatoris narró la elección del modo siguiente: «Nobles e innobles, caballeros de toda la tierra de Aragón, tanto obispos como abades y todo el pueblo; todos conjuntamente fueron reunidos en Jaca, ciudad regia, y eligieron como rey a un cierto monje, hermano del rey Alfonso, llamado Ramiro.» Subió pues al trono Ramiro con las debidas licencias papales —en su persona se juntaron los estados de monje, sacerdote, obispo, esposo y rey— y con el descontento de la mayoría de la burguesía, especialmente de los Templarios, que mantenían un público desacuerdo con su gobierno ya que, el nuevo rey, contravenía la voluntad expresada por Alfonso en su testamento y les perjudicaba como miembros de una de las órdenes que debería de haber heredado el reino. Ramiro casó en la ciudad de Jaca en noviembre de 1135 con Ines de Poitou, con la que tuvo una hija, Petronila, futura Reina de Aragón. A Petronila le concertaron su matrimonio con Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona, en agosto de 1137, aunque no se realizó hasta 1150. Ramón Berenguer pasó a ser Conde de Barcelona y Príncipe de Aragón. Ese mismo año Don Ramón Berenguer IV le pide al Maestre General de la Orden del Temple que le envíe diez Caballeros Templarios para establecer dicha Orden en sus reinos y poner en orden el testamento del Batallador. Entre 1141 y 1143 se firman varios documentos en los que la Orden del Temple renunciaba a los derechos que le correspondían sobre la corona del Reino de Aragón y a cambio recibía una serie de propiedades e inmuebles, una de las cuales se ubicaba en la actual calle del Temple, en la parroquia de San Felipe. No obstante, en 1135, dos años antes de la venida de Ramón Berenguer IV a Aragón, hay un documento particular de una donación hecha a la Orden del Temple de todas las propiedades que el donante tenía en Zaragoza. Esta noticia viene a confirmar que con esa fecha ya había caballeros Templarios paseándose por las calles de Zaragoza. De hecho, tras el Concilio de Toulouse, que confirió honores de
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