PUERTA DEL PORTILLO.
1800-Su origen fue un sencillo
portillo para comunicarse con la Aljafería y
estaba situada en un lateral de la iglesia.
La calle del Portillo, que era, como todas
entonces, muy estrecha, es en la
actualidad Conde de Aranda. Era de un
solo arco sobre muro de ladrillo, y se
conoce su existencia desde 1137. La
tradición dice que, en 1119, una vez
conquistada Zaragoza por el Batallador, los
musulmanes lanzaron una ofensiva
abriendo una brecha en el muro, donde se
apareció la Virgen del Portillo con un
escuadrón de ángeles.
La plaza del Portillo se confundía en
tiempos con las Eras del Campo del Toro. En este sector se reunió el
ejército popular, a las órdenes del justicia Juan de Lanuza, para
enfrentarse al ejército castellano. El Campo del Toro era lugar de
encuentro de vagabundos, maleantes y prostitutas. Allí estuvo la
cárcel de mujeres hasta el siglo XIX, llamada la Galera, y La Casa de
la Penitencia, Inquisición, siglo XVIII.
Como todas, sufrió mucho durante la guerra de la
Independencia. "Esta puerta es la que Agustina de Aragón defendió
heroicamente, en el ataque del 2 de julio, salvando a la ciudad en
uno de los momentos de mayor peligro.".
Final 1896, con la Gloriosa.
Aunque luego se volvió a levantar
para derribarla en 1904, igual que
sucedió con la de Sancho. Hay una
copla sobre esta puerta que dice:
Ábreme la puerta, puerta del Portillo,
que vengo del baile, con el garrotillo.
PUERTA DEL PORTILLO (1909).
Vista del emplazamiento de
la antigua puerta del Portillo, en la
esquina de la iglesia del Portillo
con la calle del Conde de Aranda
y el paseo de María Agustín
actuales.
PUERTA DEL CARMEN, O DE BALTAX.
Su primer emplazamiento
data de la época de los árabes,
puerta Baltax, por unos baños
del Huerva, que había cercanos.
Su proximidad al Convento del
Carmen (1323) hará que se le
cambie el nombre, por puerta del
Carmen. La puerta que todavía
sobrevive es de finales del siglo
XVIII. En esta puerta también se
colgaban a los reos, de hecho,
cuando tiraron la antigua aun
pendían las cabezas de tres
malhechores, que estuvieron allí
expuestas durante más de dos
años: el Mamón, el Zoguero y un
tal Francés.
La puerta tuvo varios
diseños a lo largo del tiempo y la
que hoy conocemos es de 1794.
En lo alto se colocó un León
rampante con un rótulo que
ponía: Dentro de esta puerta, estoy yo. Aparte de sufrir lo suyo durante
HISTORIA DE LAS PUERTAS DE ZARAGOZA