la parte que le daba el sol. No obstante, tampoco debía de representar
tanto peligro porque si no el Ayuntamiento no hubiese permitido que todos
los zaragozanos se pudiesen despedir de ella, pagando una perragorda, o
sea diez céntimos. Y de perragorda en perragorda, casi se sacó para las
obras de derrumbe. Como anécdota, deciros que el Alcalde que permitió y
firmó el Turricidio, como se le llamó en aquel tiempo, fue don Alejandro
Sala. Pues bien, años más tarde, su hija casó con Francisco Urzaiz, y
entre ambos costearon las dos últimas torres del Pilar, que se inauguraron
en el año 1961, año de la riada. Y que llevan su nombre. La torre del
ascensor se llama Francisco de Borja y la de al lado doña Leonor. Es
como si la hija se hubiera sentido culpable por el derrumbe de la Torre
Nueva y hubiese dicho: mi padre mandó tirar una, yo os doy dos. Ambos
están enterrados en la cripta del Pilar.
En los años 90 se levantó una especie de memorial de la Torre Nueva, se
habló entonces de construir una como la original, pero ni una cosa ni otra,
pues el memorial enseguida lo quitaron porque tan solo servía de urinarios
de fin de semana.
Fin de la Charla Templaria, espero haberos entretenido
Charla peatonal Templaria
I Congreso de Zaragoza - Historia
Medieval - La Orden del Temple