calles que nos rodean han ido cambiando de nombre, menos una, la
del Temple, que siempre se ha mantenido con el mismo nombre. La
calle del Temple, como podréis comprobar cuando paseemos por ella,
todavía mantiene su espíritu medieval, a pesar de haberse convertido
en una calle de Copas y de Noctámbulos, pero los edificios… los
edificios sí que mantienen esa aura de magia.
Bueno, pues en este lugar, la empresa «Arqueo-Expert», bajo
la dirección de los arqueólogos Jesús Ángel Pérez y José Francisco
Casabona, descubren en el año 1991, al tirar la antigua casa para
edificar ésta, la cimentación de la iglesia del Temple. La iglesia era
octogonal por fuera y circular por dentro. Tenía 17 metros de anchura
y se accedía por aquí, por la calle del Temple número 20, por una
portada que tenía dos columnas, tal de vez de estilo bizantino o
románico. La iglesia tenía cementerio adjunto, donde se enterraron
gente importante como Gil Tarín, que fue merino del rey Jaime II, y
convento propio que llegaba
hasta la calle Contamina.
Este edificio contiguo,
donde está ahora este bar,
el Jardín del Temple, cuando
se reformó se encontraron
huesos y restos humanos, lo
que no es de extrañar ya
que, si la iglesia llegaba
hasta aquí y tenía
cementerio propio, este es el lugar idóneo. Pasado mañana en la
charla, os presentaré fotografías de las dependencias subterráneas.
El convento supuestamente llegaba hasta la calle Contamina, aunque
algunos estudiosos dicen que llegaba hasta la plaza de San Felipe.
La calle Contamina (familia de judíos conversos y de gran
prestigio en el siglo XIV) es otra de las pocas calles que jamás
cambió de nombre. En el número 7, donde ahora está éste bar, en
tiempos fue Colegio de San Felipe, y Casa de los Infanzones. Aquí en
las bodegas, cuando
bajas a lo que sería
un tercer piso, al final
hay una especie de
descansillo con tres
ramales: el que va
paralelo a la calle del
Temple, el que
continúa hasta la
plaza de San Felipe,
y el que corre
paralelo a la calle
Contamina.
Al final de la calle, estuvo situado el Horno de los Templarios.
Aquí aproximadamente, en la calle Maestro Luna, un compositor-
músico de Alhama de Aragón.
En la calle del Temple, se abrían, en
tiempos no muy pasados, diversos
negocios familiares, entre ellos una tienda
de mármoles, tiendas de confecciones,
almacenes, una peluquería, un curioso taller
de reparación de imágenes… Pero poco a
poco, en los años 80, esta zona se convirtió
en zona de marcha para los más jóvenes, y
al final… lo que veis. La propuesta de la
Asociación Contemple para el Casco
Histórico es darle otro aire al barrio, mucho
más comercial, con la creación de un
corredor por Alfonso, Contamina, la calle del
Temple y la calle del Olmo, hasta el
Mercado.
Esta cestería es el único negocio
familiar que ha sobrevivido. El Sr. Gracia,
Charla
peatonal Templaria
I Congreso de Zaragoza - Historia Medieval - La Orden del Temple