© Tomás Bernal Benito 2021 Web realizada P.L.C.F.
dueño de la cestería en 1969, en un reportaje del Heraldo de Aragón de esa misma fecha, describía el sótano de su casa, que usaba de almacén de escobas, diciendo que tenía unas verjas de hierro extrañísimas y estaba hondo, muy hondo… y que tenía como una especie de asientos anclados a las paredes. Parecía como una cárcel, decía. Esto de alguna forma da la razón a los que opinan que el convento del Temple llegaba hasta el Torreón de Fortea que vamos a ver ahora. Antes fijaros en esta casa del número 5, edificio restaurado no hace muchos años, salió este ladrillo que estaba debajo del revoque que cubría los muros. Nos encontramos ahora en la Plaza de San Felipe. Esta es la llamada Casa Fortea, antaño propiedad de la familia Cerdán de Escatrón, en la que se instaló en 1785 la antigua “Pañería Fortea”, que da nombre al edificio. Desde 1981 es propiedad del Ayuntamiento. Aquí también he bajado, pero hay poco que ver porque el túnel está cegado. En la Casa Montal, edificio de los siglos XV-XVI, actualmente se ubica un restaurante y una tienda Gourmet de alimentación. En el sótano podemos ver un pequeño museo sobre la Torre Nueva. Aquí me dijeron que en tiempos había un pasadizo que llegaba hasta el mismo río Ebro, pero que una noche tuvieron un disgusto porque les entraron a
robar, y lo mandaron cegar. Y justo aquí estuvo edificada la Torre Nueva. Está pintada en ese mural. La escultura de Santiago Gimeno Llop, realizada en 1991, nos muestra a un niño mirando hacia donde se elevaba la magnífica torre. La Torre Nueva se edificó en tiempos de los Reyes Católicos y fue la primera torre que tuvo Zaragoza con reloj. Desde su atalaya, en la guerra de la Independencia, un vigía, al toque de campana, se encargaba de avisar a los zaragozanos porqué lugar atacaban los franceses. Cada barrio tenía un número de campanas. Esta magnífica Torre se mandó derribar en el año 1892, a instancias de una serie de comerciantes de la zona que decían estorbaba para sus negocios. La torre estaba inclinada porque parece ser que parte de la cimentación, al darle la sombra, fraguó antes que la parte que le daba el sol. No obstante, tampoco debía de representar tanto peligro porque si no el Ayuntamiento no hubiese permitido que todos los zaragozanos se pudiesen despedir de ella, pagando una perragorda, o sea diez céntimos. Y de perragorda en perragorda, casi se sacó para las obras de derrumbe. Como anécdota, deciros que el Alcalde que permitió y firmó el Turricidio, como se le llamó en aquel tiempo, fue don Alejandro Sala. Pues bien, años más tarde, su hija
Charla peatonal Templaria I Congreso de Zaragoza - Historia Medieval - La Orden del Temple
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Asociación Contemple para el Casco Histórico es darle otro aire al barrio, mucho más comercial, con la creación de un corredor por Alfonso, Contamina, la calle del Temple y la calle del Olmo, hasta el Mercado. Esta cestería es el único negocio familiar que ha sobrevivido. El Sr. Gracia, dueño de la cestería en 1969, en un reportaje del Heraldo de Aragón de esa misma fecha, describía el sótano de su casa, que usaba de almacén de escobas, diciendo que tenía unas verjas de hierro extrañísimas y estaba hondo, muy hondo… y que tenía como una especie de asientos anclados a las paredes. Parecía como una cárcel, decía. Esto de alguna forma da la razón a los que opinan que el convento del Temple llegaba hasta el Torreón de Fortea que vamos a ver ahora. Antes fijaros en esta casa del número 5, edificio restaurado no hace muchos años, salió este ladrillo que estaba debajo del revoque que cubría los muros. Nos encontramos ahora en la Plaza de San Felipe. Esta es la llamada Casa Fortea, antaño propiedad de la familia Cerdán de Escatrón, en la que se instaló en 1785 la antigua “Pañería Fortea”, que da nombre al edificio. Desde 1981 es propiedad del Ayuntamiento. Aquí también he bajado, pero hay poco que ver porque el túnel está cegado. En la Casa Montal, edificio de los siglos XV-XVI, actualmente se ubica un restaurante y una tienda Gourmet de alimentación. En el sótano podemos ver un pequeño museo sobre la Torre Nueva. Aquí me dijeron que en tiempos había un pasadizo que llegaba hasta el mismo río Ebro, pero que una noche tuvieron un disgusto porque les entraron a robar, y lo mandaron cegar. Y justo aquí estuvo edificada la Torre Nueva. Está pintada en ese mural. La escultura de Santiago Gimeno Llop, realizada en 1991, nos muestra a un niño mirando hacia donde se elevaba la magnífica torre. La Torre Nueva se edificó en tiempos de los Reyes Católicos y fue la primera torre que tuvo Zaragoza con reloj. Desde su atalaya, en la guerra de la Independencia, un vigía, al toque de campana, se encargaba de avisar a los zaragozanos porqué lugar atacaban los franceses. Cada barrio tenía un número de campanas. Esta magnífica Torre se mandó derribar en el año 1892, a instancias de una serie de comerciantes de la zona que decían estorbaba para sus negocios. La torre estaba inclinada porque parece ser que parte de la cimentación, al darle la sombra, fraguó antes que
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