ilustres del Reino, y Don Juan fue llamado el V, por ser el que hacía tal número entre los miembros de su mismo apellido y nombre que habían ocupado la suprema magistratura aragonesa.   19 de Diciembre de 1591  Se escuchó el repiqueteo de doce campanadas.   Más de tres horas llevaba aquel 19 de diciembre de 1591, en el palacio de la Diputación del Reino, don Juan de Lanuza ejecutando sus funciones de Justicia Mayor, asistido por sus cinco lugartenientes, cuando decidió dar por concluida la audiencia. Levantaron los oficiales las cortinas de terciopelo carmesí, y don Juan, tomando su sombrero con la mano derecha, se arrebujó en la capa que el portero de la Diputación le presentaba. Ciñó con la izquierda la espada al negro cinto, y tomando después del brazo a Clavería, se enzarzaron en discutir una demanda de amparo dotal que al Justiciazgo habían presentado el día anterior.  Nada más abandonar el palacio, y cuando se encontraba a mitad de camino de la Iglesia de San Juan del Puente…  Se escuchó una orden que decía:  —¡Don Juan, dese a prisión porque el rey lo manda!  El Justicia de Aragón, Juan de Lanuza V, apoyado en micer de Clavería y acompañado de sus lugartenientes, se giró atónito. Ante él se encontraba el viejo y cansado soldado de cana blanca capitán don Juan de Velasco, que por entonces era Alcaide de Almuñécar, autor de la orden, rodeado de su compañía de arcabuceros, que había entretenido la espera mirando unas estampas que los vendedores vendían por la plaza, y conversando con Lupercio Leonardo de Argensola.  El Justicia se defendió contestándole:
© Tomás Bernal Benito 2023 Web realizada P.L.C.F.
Esta hermosa portalada, situada frente a la Lonja, nos adentraba en el maravilloso palacio de la Diputación del Reino.
Perfil de la Casa de la Audiencia de Zaragoza, 1756. Sección de los edificios de la Diputación del Reino en la plaza de la Seo de Zaragoza, con visual de la Puerta del Ángel desde el interior de la ciudad y la iglesia de San Juan del Puente, cuya torre con veleta era la oriental de la Puerta del Ángel.
Plano de la Diputación del Reino. Sin estar todavía construidas ni la calle de don Jaime ni la plaza de la Seo,
en septiembre de 1.591. La familia de los Lanuza era de las más ilustres del Reino, y Don Juan fue llamado el V, por ser el que hacía tal número entre los miembros de su mismo apellido y nombre que habían ocupado la suprema magistratura aragonesa.   19 de Diciembre de 1591  Se escuchó el repiqueteo de doce campanadas.   Más de tres horas llevaba aquel 19 de diciembre de 1591, en el palacio de la Diputación del Reino, don Juan de Lanuza ejecutando sus funciones de Justicia Mayor, asistido por sus cinco lugartenientes, cuando decidió dar por concluida la audiencia. Levantaron los oficiales las cortinas de terciopelo carmesí, y don Juan, tomando su sombrero con la mano derecha, se arrebujó en la capa que el portero de la Diputación le presentaba. Ciñó con la izquierda la espada al negro cinto, y tomando después del brazo a Clavería, se enzarzaron en discutir una demanda de amparo dotal que al Justiciazgo habían presentado el día anterior.  Nada más abandonar el palacio, y cuando se encontraba a mitad decamino de la Iglesia de San Juan del Puente…  Se escuchó una orden que decía:  —¡Don Juan, dese a prisión porque el rey lo manda!  El Justicia de Aragón, Juan de Lanuza V, apoyado en micer de Clavería y acompañado de sus lugartenientes, se giró atónito. Ante él se encontraba el viejo y cansado soldado de cana blanca capitán don Juan de Velasco, que por entonces era Alcaide de Almuñécar, autor de la orden, rodeado de su compañía de arcabuceros, que había entretenido la espera mirando unas estampas que los vendedores vendían por la plaza, y conversando con Lupercio Leonardo de Argensola.  El Justicia se defendió contestándole:
Esta hermosa portalada, situada frente a la Lonja, nos adentraba en el maravilloso palacio de la Diputación del Reino.
Perfil de la Casa de la Audiencia de Zaragoza, 1756. Sección de los edificios de la Diputación del Reino en la plaza de la Seo de Zaragoza, con visual de la Puerta del Ángel desde el interior de la ciudad y la iglesia de San Juan del Puente, cuya torre con veleta era la oriental de la Puerta del Ángel.
Plano de la Diputación del Reino. Sin estar todavía construidas ni la calle de don Jaime ni la plaza de la Seo,
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