Alfonso I el Batallador y la Orden del Temple
Breves pinceladas del Origen del Reino de Aragón
enviado por Dios, para que les ayudase en la guerra”. El
monarca fue enterrado en el monasterio de Montearagón, a la vista
de Huesca. Según la Crónica de San Juan de la Peña, tenía 61
años, y había reinado durante la mitad de ellos.
Alfonso, que casó con Urraca de León, hija de Alfonso VI rey
de Castilla, y de la cual posteriormente se separó, murió sin dejar
descendencia.
Y era tal la obsesión que tenía por las Órdenes Militares, y en
concreto por la del Temple, que el Batallador, en un extraño
testamento hecho en el sitio de Bayona, 3 años antes, o sea, en
octubre de 1131, dejó todas sus posesiones a las órdenes militares.
“Dejo por heredero y sucesor mío al Sepulcro del Señor en
Jerusalén y a los que lo custodian, al Hospital de San Juan y a
los caballeros del Temple. A estos les concedo mi reino y el
señorío y jurisdicción que tengo…” El testamento provocó una
grave crisis en el reino de Aragón, desatando una verdadera lucha
para ocupar su vacante trono.
Varios fueron los candidatos a ocuparlo. Los navarros
estaban dispuestos a apoyar a don Pedro de Atarés, señor de Borja
y fundador de Veruela; y Alfonso VII de León y Castilla, hijo de
Urraca —e hijastro por lo tanto de Alfonso I—, que también
aspiraba a que se le reconociesen sus mejores derechos,
aprovechó tales circunstancias para apoderarse de parte del
antiguo reino musulmán de Zaragoza. A Alfonso le debe Zaragoza
que colocara su emblema, el león, en el escudo de la ciudad.
ANECDOTARIO
El León forma parte de la historia de Zaragoza desde el siglo
XII que lo trajo en su escudo el rey de Castilla y León, Alfonso VII,
hijo de Urraca, y por lo tanto hijastro del rey Alfonso I el Batallador.
Durante muchos años el foso de la Aljafería estuvo guardado
por leones. Al final, los encerraban en los Graneros Reales, que
estaban situados en las Piedras del Coso (lugar dónde estuvo
situado el castillo de los Judíos, en la esquina del Coso, en la unión
del Coso Alto con el Bajo), y para ello se creó la figura del Leonero
Municipal.
Al final, uno que quedaba, se trasladó a las inmediaciones de
la Puerta del Carmen, de ahí que, durante un tiempo, la figura de un
león figurase en la puerta.
El león dorado, está coronado por ser el signo del honor regio
que corresponde al titular del "regnum cesaraugustano". Su uso
en el municipio se extiende y en el siglo XVI se representa el león
rampante coronado en el "Libro V de los derechos que tiene la
ciudad" y en la portada del "Rubricario y repertorio de los
estatutos y ordenaciones de Zaragoza" publicado en 1548.
Además del Excmo. Ayuntamiento, utiliza como logotipo la
figura del león rampante el Club de fútbol Real Zaragoza.
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La nobleza aragonesa rescató entonces de su vida monacal a