Alfonso I el Batallador y la Orden del Temple
Breves pinceladas del Origen del Reino de Aragón
Alfonso I “el Batallador” al Monasterio de San Pedro de Siresa. El
edificio de la misma se componía de una sola nave, con un altar
mayor y ocho colaterales. En el centro del mayor se podía
contemplar la imagen del Santo Titular en actitud penitente y un
medallón pintado al fresco, que representaba al mismo apóstol
Santiago montado a caballo, en la Batalla de Clavijo. En un
extremo, un altar inmortalizaba la Venida de Nuestra Señora del
Pilar a Zaragoza. En lo alto de su torre, se hallaba una campana de
48 arrobas de metal, llamada “la campana Goda”, por haber sido
fabricada durante la dominación de los godos en España.
La iglesia de Santiago fue el primer Ayuntamiento de
Zaragoza, pues en ella se reunía el Concejo hasta la construcción
de las Casas del Puente en el siglo XIII (Las Casas del Puente
estuvieron situadas junto a la Lonja)
En este edificio se convocaba a los jurados y concejos para
tomar acuerdos, después de maduras y a veces agitadas
deliberaciones. Constituye una tradición comprobada estas
palabras obrantes en un documento público del año 1.151: “Ante
ostium sancti Jacobi venerunt ad pacis concordiam” “Delante
de la puerta de Santiago, vinieron a concordiar la paz”. O este
otro documento de 1.260 “el Consejo General y los Jurados se
reunían en la misma iglesia y se opinaba también, que por la
particular veneración con que era mirada en la edad media, se
celebraban Concilios y se sancionaban cánones para el
régimen del pueblo cristiano, cuando sobre este pesaba el
yugo mahometano”. En el atrio románico, pues, se juraban los
pactos de concordia y paz entre los individuos desavenidos por
odios y venganzas mortales. Cuando el municipio se declaraba en
convención en virtud del Privilegio de los Veinte o se publicaba el
estatuto de desafuero criminal (como si dijéramos, se suspendían
las garantías constitucionales), la campana de Santiago convocaba
a la multitud para llevar a efecto las ejecuciones decretadas por
aquel Tribunal inapelable; o bien a fin de recordar a los habitantes
de Zaragoza que sobre ellos pesaba algún estigma vergonzoso de
afrentas o injurias, que a toda costa había qué vengar.
Como se ve pues, la antigua iglesia de Santiago tuvo más
importancia histórica que artística. La Iglesia, que se había
renovado en 1.858, se cerró al culto por ruinosa, el 13 de enero de
1.903 y fue derribada en 1.915-16. Sus feligreses fueron
trasladados a la iglesia del antiguo convento de San Ildefonso.
Una cruz de Santiago en la fachada de la casa del número 41
de la calle don Jaime, nos recuerda su exacta ubicación.
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El final del Batallador se produjo en la única y última batalla
que perdió. Era el año 1134. En el verano de ese año, estaba el rey
sitiando la fortaleza de Fraga con apenas quinientos caballeros
cuando un ataque de la guarnición musulmana les sorprendió y
derrotó el 17 de julio. El veterano monarca recibió graves heridas.
Aunque logró huir y salvarse en primera instancia, complicaciones
de esas heridas causaron su muerte el 7 de septiembre de ese
año en Poleñino, aldea situada entre Sariñena y Grañén. La crónica
de Alfonso VII dejó escrito: “sus oraciones no fueron oídas por
Dios, pues ni el arcángel Gabriel, supremo emisario, las llevó al
Tribunal de Cristo, ni Miguel, príncipe de la milicia celestial, fue