Alfonso I el Batallador y la Orden del Temple
Breves pinceladas del Origen del Reino de Aragón
fortificación del recinto amurallado. Como ya se ha apuntado, el
vizconde de Bearn fue uno de los líderes principales de la toma de
la ciudad y el rey le recompensó nombrándolo señor de Zaragoza, y
encargado de repartir las tierras abandonadas y todas las casas del
recinto urbano entre los conquistadores.
Zaragoza, después de 404 años de dominio musulmán,
volvía a ser una ciudad cristiana.
Alfonso I concedió a los musulmanes unas capitulaciones
muy honrosas. Se les permitió vender libremente su patrimonio,
mantener sus leyes oficiales y quedarse a vivir en los arrabales de
la ciudad.
Gastón de Bearne fue nombrado Señor de Zaragoza y
encargado de repartir las tierras abandonadas y todas las casas del
recinto urbano entre los conquistadores. Aunque esta distribución
no favoreció en modo alguno al poblamiento de la ciudad, ya que
los vencedores no tenían ningún interés en mantenerlas entre sus
manos.
Como forma de gobierno rige en Zaragoza el Privilegio
llamado de los Veinte. “La ciudad elegirá a sus veinte mejores
hombres, que podrán juzgar y castigar hasta con la muerte y
—sin esperar otra justicia—, cualquier daño u ofensa hechos a
Zaragoza”
Como consecuencia, entre los vecinos de cada Concejo nace
una solidaridad, generalmente excluyente para los vecinos de otras
jurisdicciones.
Con el fin de dotar a Zaragoza de pobladores cristianos, el
Rey otorgó “a los que estáis y a los que en adelantes vendrán a
poblar” los Fueros de los Infanzones de Aragón: “para que la
ciudad sea bien poblada y os fijéis allí”.
Inmediatamente se restauró la jerarquía eclesiástica en la
sede zaragozana. Durante el primer año de ocupación cristiana, el
viejo templo de Santa María (actual catedral de la Virgen del Pilar)
sería el único abierto al culto dentro del recinto urbano. La Mezquita
Mayor no podía ser habilitada hasta pasado una año de la rendición
de la ciudad a causa de las capitulaciones firmadas. El Papa
Gelasio II consagró a Pedro de Librana, un monje bearnés como
Obispo de la Ciudad, y transcurrido el año, se consagró la mezquita
en catedral el 6 de enero de 1119, y claro, al ser el día en el que
tradicionalmente se celebra que los reyes magos adoraron a Jesús
en el pesebre, la nueva catedral fue consagrada al Salvador. De ahí
el nombre oficial que sigue recibiendo hoy en día la Seo (catedral
en aragonés) de Zaragoza; el Salvador. El 4 de octubre de 1121, se
trasladó allí el brazo de San Valero que había estado depositado en
la iglesia de Roda de Isábena. Nuevos templos completaron la sede
de Zaragoza, el de Santiago (desaparecido, sito entre calle de don
Jaime I y calle Santiago); el de San Gil; el de la Aljafería; y el de
San Juan el Viejo (desaparecido, sito en la esquina de la calle de
San Juan y San Pedro con la del Refugio).
ANECDOTARIO
La antigüedad de la iglesia de Santiago databa de los tiempos
de los romanos o de los godos. En el año 1.121, fue cedida por