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Alfonso I el Batallador y la Orden del Temple Breves pinceladas del Origen del Reino de Aragón
él: “varón dotado de gran valor y animosidad”. Y Alfonso se convirtió en rey entre 1104 y 1134. Treinta años de reinado, la mitad de su vida peleando, de ahí que se ganase el apodo de “El Batallador”. Cuando se casó con Urraca, reina de Castilla, se hizo llamar “Emperador de León y rey de toda España”, o, abreviando “Emperador de todas las Españas”. Los ecos de sus victorias traspasaron fronteras; y en la Crónica de San Juan de la Peña, del siglo XIV, podemos leer: «clamabanlo don Alfonso batallador porque en Espayna no ovo tan buen cavallero que veynte nueve batallas vençió». Pero también lo que traspasó fronteras fue la conquista de Jerusalén. El Papa Urbano II convocó un Concilio en Clermont instando a la Guerra Santa. Un gran ejército, liderado por nobles principalmente del reino de Francia y del Sacro Imperio Romano Germánico, se pusieron en marcha, y así, un 15 de julio de 1099, entraron triunfantes en la Ciudad Santa, formando el Reino de Jerusalén. Y en 1118, Hugo de Payens y Godofredo de Bouillón, fundan una orden monástica para la custodia de los Peregrinos que se dirigían a los Santos Lugares, denominándola “Orden de los Pobres Soldados de Cristo”. ANECDOTARIO Es significativo señalar la donación por el Rey Balduino de Bourg, Balduino II de Jerusalén, como sede para la nueva orden, y
de ahí su denominación, de la mezquita blanca de al-Aqsa, del Monte del Templo. En aquella época, se identificaba dicha mezquita como el emplazamiento exacto del Templo de Salomón (hoy se sabe que era mucho mayor, y que la mezquita ocupa solamente el atrio de dicho templo), y por ello no es fácilmente explicable como a una recién fundada "policía de caminos", que diese protección a los palmeros y al mismo tiempo a las caravanas, tal era la función principal de los Templarios en sus comienzos, se le fuera donado semejante emplazamiento, donde cabían sobradamente varios millares de caballeros, teniendo en cuenta que solo eran nueve hombres. Los nueve fundadores de la orden del Temple fueron Hugo de Payns, Godofredo de Saint-Omer, Andrés de Montbard, Archamband de Saint-Aigman, Payer de Montidier, Godofredo Bisson, Gondemaro, Hugo Rigaud y Rolando. Dice el Código Templario: Ser Soldado del Temple, no es ser miembro de una orden, es una forma de vida. Los que son Soldados del Temple son soldados de Dios A grandes rasgos, este fue el origen de la Orden del Temple y los Templarios. …/… Y todas estas noticias también llegaron al Batallador, que suspiraba por ir a Tierra Santa y ser Templario. Y fue entonces cuando el Papa Gelasio II le echó una mano dando honores de Cruzada a la conquista de Zaragoza. El Batallador ya tenía su
Alfonso I el Batallador y la Orden del Temple Breves pinceladas del Origen del Reino de Aragón
rey de toda España”, o, abreviando “Emperador de todas las Españas”. Los ecos de sus victorias traspasaron fronteras; y en la Crónica de San Juan de la Peña, del siglo XIV, podemos leer: «clamabanlo don Alfonso batallador porque en Espayna no ovo tan buen cavallero que veynte nueve batallas vençió». Pero también lo que traspasó fronteras fue la conquista de Jerusalén. El Papa Urbano II convocó un Concilio en Clermont instando a la Guerra Santa. Un gran ejército, liderado por nobles principalmente del reino de Francia y del Sacro Imperio Romano Germánico, se pusieron en marcha, y así, un 15 de julio de 1099, entraron triunfantes en la Ciudad Santa, formando el Reino de Jerusalén. Y en 1118, Hugo de Payens y Godofredo de Bouillón, fundan una orden monástica para la custodia de los Peregrinos que se dirigían a los Santos Lugares, denominándola “Orden de los Pobres Soldados de Cristo”. ANECDOTARIO Es significativo señalar la donación por el Rey Balduino de Bourg, Balduino II de Jerusalén, como sede para la nueva orden, y de ahí su denominación, de la mezquita blanca de al-Aqsa, del Monte del Templo. En aquella época, se identificaba dicha mezquita como el emplazamiento exacto del Templo de Salomón (hoy se sabe que era mucho mayor, y que la mezquita ocupa solamente el atrio de dicho templo), y por ello no es fácilmente explicable como a una recién fundada "policía de caminos", que diese protección a los palmeros y al mismo tiempo a las caravanas, tal era la función principal de los Templarios en sus comienzos, se le fuera donado semejante emplazamiento, donde cabían sobradamente varios millares de caballeros, teniendo en cuenta que solo eran nueve hombres. Los nueve fundadores de la orden del Temple fueron Hugo de Payns, Godofredo de Saint-Omer, Andrés de Montbard, Archamband de Saint-Aigman, Payer de Montidier, Godofredo Bisson, Gondemaro, Hugo Rigaud y Rolando. Dice el Código Templario: Ser Soldado del Temple, no es ser miembro de una orden, es una forma de vida. Los que son Soldados del Temple son soldados de Dios A grandes rasgos, este fue el origen de la Orden del Temple y los Templarios. …/… Y todas estas noticias también llegaron al Batallador, que suspiraba por ir a Tierra Santa y ser Templario. Y fue entonces cuando el Papa Gelasio II le echó una mano dando honores de Cruzada a la conquista de Zaragoza. El Batallador ya tenía su Cruzada, y en su ayuda vino El Cruzado. ¿Y quién era este personaje al que le apodaban El Cruzado? Pues nada menos que Gastón de Bearn, casado en el 1085 con Talesa, noble emparentada con la familia real de Aragón (Talesa, era prima hermana del Batallador). Gastón de Bearn encabeza un gran
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