LA ULTIMA Y MAS LARGA NOCHE DEL JUSTICIA, JUAN DE LANUZA V, APODADO “EL MOZO”, O “EL JOVEN”  Pero hasta llegar a esa noche, hasta llegar al 19 de diciembre de 1591, vamos a empezar por el principio, vamos a empezar con el nacimiento de los Fueros de Aragón y de la figura de esta insigne Institución: “El Justiciazgo”.   En los territorios pirenaicos de Navarra y Aragón, existen Fueros, al menos desde el Fuero de Jaca (1076), sin contar con el mítico Fuero de Sobrarbe, invención posterior que dio origen a la expresión «antes fueron leyes que reyes», para definir el carácter del Reino de Aragón y postular una legendaria dinastía real originaria, cuyo emblema sería la cruz de gules sobre la encina, tras la aparición milagrosa de la misma en un relato folclórico compartido con navarros y vascos.   El Fuero de Infanzones, también denominado Fuero de Zaragoza, fue concedido por Alfonso I en 1119 para repoblar el Valle del Ebro tras ser reconquistada esta ciudad en diciembre de 1118 por el mismísimo rey de Aragón. Y recibe este nombre porque recoge el Derecho privilegiado de los Infanzones, los cuales eran un estatus nobiliario inferior a los nobles del antiguo Reino de Aragón. Los infanzones eran los ricos hombres, barones y condes que se consideraban iguales al propio rey. Eran descendientes, en su gran mayoría, de los primeros reconquistadores que poblaron las montañas pirenaicas de Jaca, donde se refugiaron ante el avance musulmán. Los infanzones lo conformaban una pequeña nobleza que no obedecía a los grandes señores, sino que dependían directamente del rey y que tenía sus propios estatutos y prerrogativas especiales, individuales o diferentes en cada ciudad o comarca según las concesiones particulares del rey de Aragón.  Artículo principal del Privilegio de los Veinte  En 1129 Alfonso I otorga a la ciudad de Zaragoza el privilegio de ejercer por su cuenta el derecho de tomar represalias ante agravios sufridos por la ciudad o sus ciudadanos, incluso sin participación de la justicia regia. Dado que, como parte de la administración de la ciudad, esta elegía a sus "veinte mejores hombres" como autoridades, se ha venido a llamar a esta concesión como “Privilegio de los Veinte”.   En cuanto a la figura del Justicia, es en el año 1116 cuando aparece por primera vez la denominación de Justicia del rey, referido a Pedro Giménez, en un privilegio concedido por Alfonso I El Batallador a los pobladores de Zaragoza. Tras la reconquista de Zaragoza en 1118 aparece como justicia del rey en la ciudad.  El Justicia de Aragón era un funcionario real en el Reino de Aragón con atribuciones para arbitrar entre el rey y los nobles y ciudadanos, y para proteger las libertades y privilegios de los aragoneses. En la actualidad se conoce como Justicia de Aragón al Defensor del Pueblo de la Comunidad Autónoma de Aragón. Dicho cargo, que debió corresponder al de un asesor de la curia real, pasó a convertirse en una institución propia del reino en las Cortes de Aragón celebradas en Ejea en 1265, estableciéndose ya como un juez medio que dirime los conflictos entre el rey y la nobleza.
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© Tomás Bernal Benito 2023 Web realizada P.L.C.F.
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Escudo de Sobrarbe, en Ainsa
LA ULTIMA Y MAS LARGA NOCHE DEL JUSTICIA, JUAN DE LANUZA V, APODADO “EL MOZO”, O “EL JOVEN”  Pero hasta llegar a esa noche, hasta llegar al 19 de diciembre de 1591, vamos a empezar por el principio, vamos a empezar con el nacimiento de los Fueros de Aragón y de la figura de esta insigne Institución: “El Justiciazgo”.   En los territorios pirenaicos de Navarra y Aragón, existen Fueros, al menos desde el Fuero de Jaca (1076), sin contar con el mítico Fuero de Sobrarbe, invención posterior que dio origen a la expresión «antes fueron leyes que reyes», para definir el carácter del Reino de Aragón y postular una legendaria dinastía real originaria, cuyo emblema sería la cruz de gules sobre la encina, tras la aparición milagrosa de la misma en un relato folclórico compartido con navarros y vascos.   El Fuero de Infanzones, también denominado Fuero de Zaragoza, fue concedido por Alfonso I en 1119 para repoblar el Valle del Ebro tras ser reconquistada esta ciudad en diciembre de 1118 por el mismísimo rey de Aragón. Y recibe este nombre porque recoge el Derecho privilegiado de los Infanzones, los cuales eran un estatus nobiliario inferior a los nobles del antiguo Reino de Aragón. Los infanzones eran los ricos hombres, barones y condes que se consideraban iguales al propio rey. Eran descendientes, en su gran mayoría, de los primeros reconquistadores que poblaron las montañas pirenaicas de Jaca, donde se refugiaron ante el avance musulmán. Los infanzones lo conformaban una pequeña nobleza que no obedecía a los grandes señores, sino que dependían directamente del rey y que tenía sus propios estatutos y prerrogativas especiales, individuales o diferentes en cada ciudad o comarca según las concesiones particulares del rey de Aragón.  Artículo principal del Privilegio de los Veinte  En 1129 Alfonso I otorga a la ciudad de Zaragoza el privilegio de ejercer por su cuenta el derecho de tomar represalias ante agravios sufridos por la ciudad o sus ciudadanos, incluso sin participación de la justicia regia. Dado que, como parte de la administración de la ciudad, esta elegía a sus "veinte mejores hombres" como autoridades, se ha venido a llamar a esta concesión como “Privilegio de los Veinte”.   En cuanto a la figura del Justicia, es en el año 1116 cuando aparece por primera vez la denominación de Justicia del rey, referido a Pedro Giménez, en un privilegio concedido por Alfonso I El Batallador a los pobladores de Zaragoza. Tras la reconquista de Zaragoza en 1118 aparece como justicia del rey en la ciudad.  El Justicia de Aragón era un funcionario real en el Reino de Aragón con atribuciones para arbitrar entre el rey y los nobles y ciudadanos, y para proteger las libertades y privilegios de los aragoneses. En la actualidad se conoce como Justicia de Aragón al Defensor del Pueblo de la Comunidad Autónoma de Aragón. Dicho cargo, que debió corresponder al de un asesor de la curia real, pasó a convertirse en una institución propia del reino en las Cortes de Aragón celebradas en Ejea en 1265, estableciéndose ya como un juez medio que dirime los conflictos entre el rey y la nobleza.
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