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Alfonso I el Batallador y la Orden del Temple Breves pinceladas del Origen del Reino de Aragón
los diputados de las villas y lugares del reino. El rey fue uno a uno a ciertos nobles, para que pasaran a una recámara secreta, dónde se encontraba apostada gente armada con la única orden de ir cortando cabezas conforme la traspasaran. Según la leyenda, quince nobles pasaron y fueron decapitados. Y, las quince cabezas en círculo figurando la falda de una campana, fueron expuestas para escarnio público pendientes de una bóveda en cuyo centro, a modo de badajo, se colocó la de un tal Ordas. ANECDOTARIO La leyenda de la Campana de Huesca tiene signos de realidad. Parece ser que los Templarios no respetaron el pacto de paz que había alcanzado el rey Ramiro II con el de los Moros, y atacaron una de sus caravanas. El rey de los Moros pidió justicia y Ramiro se la dio, dando un gran escarmiento entre su nobleza. ¿Y por qué sabemos que fue así?... Pues por el profesor Ubieto. Ubieto hizo un estudio exhaustivo de los Tenentes que había cuando el suceso, y resulta que al año siguiente surgen nuevos nombres... ¡Habían desaparecido todos los antiguos! ¿Qué pasó con ellos?... ¿Qué pasó con los que no respetaron el acuerdo alcanzado por su Rey?... Pues nos lo podemos imaginar... Y así nace, o nació, La Leyenda de la Campana de Huesca, con su trasfondo real. …/… Ramiro casó en la ciudad de Jaca en noviembre de 1135 con Ines de Poitou, hija de Guillermo IX, Duque de Aquitania y viuda de Aimeri V, vizconde de Thovars, con el que ya había tenido tres hijos, con ello se aseguraba la fecundidad de su esposa y el apoyo
de Aquitania. Ambos cónyuges tuvieron una hija, Petronila, futura Reina de Aragón. A Petronila, le concertaron su matrimonio con Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona, en agosto de 1137, aunque no se realizó hasta 13 años después,1150, en la catedral de Lérida. Ramón Berenguer pasó a ser, Conde de Barcelona y Principe de Aragón. El Rey Ramiro se retiró al Monasterio de San Pedro el Viejo en Huesca, pero reservándose el derecho de “ser rey, señor y padre en el citado reino y en todos sus condados mientras me plazca”, dónde falleció el 16 de agosto de 1157, a los 71 años. Para solucionar el testamento del Batallador, Don Ramón Berenguer IV, le solicitó al Maestre General de la Orden del Temple, que le envíara diez Caballeros Templarios para establecer dicha Orden en sus reinos, y poner en orden dicho testamento. Entre 1141 y 1143 se firman varios documentos, en los cuales la Orden del Temple renunciaba a los derechos que le correspondían sobre el Reino de Aragón, y a cambio recibía una serie de propiedades e inmuebles, una de las cuales se ubicaba en la actual calle del Temple, en la parroquia de San Felipe. No obstante, en 1135, dos años antes de la venida de Ramón Berenguer IV, en la pág. 104, de la tesis doctoral de Ana Bonet Punsoda (1967-Tesis 22, Facultad de Filosofía y Letras) hay un documento de una donación hecha a la Orden del Temple de todas las propiedades que el donante tenía en Zaragoza. Esta noticia viene a confirmar que con esa fecha, ya había caballeros Templarios en Zaragoza.
Alfonso I el Batallador y la Orden del Temple Breves pinceladas del Origen del Reino de Aragón
Y así, con el pretexto de fundir una gran campana que pudiese ser oída por todo el reino, convocó en el año 1136 cortes en Huesca y citó a los ricoshombres y caballeros mesnaderos, y a los diputados de las villas y lugares del reino. El rey fue uno a uno a ciertos nobles, para que pasaran a una recámara secreta, dónde se encontraba apostada gente armada con la única orden de ir cortando cabezas conforme la traspasaran. Según la leyenda, quince nobles pasaron y fueron decapitados. Y, las quince cabezas en círculo figurando la falda de una campana, fueron expuestas para escarnio público pendientes de una bóveda en cuyo centro, a modo de badajo, se colocó la de un tal Ordas. ANECDOTARIO La leyenda de la Campana de Huesca tiene signos de realidad. Parece ser que los Templarios no respetaron el pacto de paz que había alcanzado el rey Ramiro II con el de los Moros, y atacaron una de sus caravanas. El rey de los Moros pidió justicia y Ramiro se la dio, dando un gran escarmiento entre su nobleza. ¿Y por qué sabemos que fue así?... Pues por el profesor Ubieto. Ubieto hizo un estudio exhaustivo de los Tenentes que había cuando el suceso, y resulta que al año siguiente surgen nuevos nombres... ¡Habían desaparecido todos los antiguos! ¿Qué pasó con ellos?... ¿Qué pasó con los que no respetaron el acuerdo alcanzado por su Rey?... Pues nos lo podemos imaginar... Y así nace, o nació, La Leyenda de la Campana de Huesca, con su trasfondo real. …/… Ramiro casó en la ciudad de Jaca en noviembre de 1135 con Ines de Poitou, hija de Guillermo IX, Duque de Aquitania y viuda de Aimeri V, vizconde de Thovars, con el que ya había tenido tres hijos, con ello se aseguraba la fecundidad de su esposa y el apoyo de Aquitania. Ambos cónyuges tuvieron una hija, Petronila, futura Reina de Aragón. A Petronila, le concertaron su matrimonio con Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona, en agosto de 1137, aunque no se realizó hasta 13 años después,1150, en la catedral de Lérida. Ramón Berenguer pasó a ser, Conde de Barcelona y Principe de Aragón. El Rey Ramiro se retiró al Monasterio de San Pedro el Viejo en Huesca, pero reservándose el derecho de “ser rey, señor y padre en el citado reino y en todos sus condados mientras me plazca”, dónde falleció el 16 de agosto de 1157, a los 71 años. Para solucionar el testamento del Batallador, Don Ramón Berenguer IV, le solicitó al Maestre General de la Orden del Temple, que le envíara diez Caballeros Templarios para establecer dicha Orden en sus reinos, y poner en orden dicho testamento. Entre 1141 y 1143 se firman varios documentos, en los cuales la Orden del Temple renunciaba a los derechos que le correspondían sobre el Reino de Aragón, y a cambio recibía una serie de propiedades e inmuebles, una de las cuales se ubicaba en la actual calle del Temple, en la parroquia de San Felipe. No obstante, en 1135, dos
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