© Tomás Bernal Benito 2023 Web realizada P.L.C.F.
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Apellido Infanzón
Templario
Es difícil determinar de qué material estaba hecha: de roble, cedro o sicomoro. Su largo es de 235 mm. y su ancho de 130 mm. Sobre ella se pueden ver los caracteres griegos y latinos. Arriba hay dos líneas torcidas y que al parecer son la parte inferior de las letras hebreas. En el centro está escrito en griego Nazareos, y debajo las palabras: “Nazaraenus rex”. Las letras son de color rojo sobre un fondo blanco, tienen ahondamientos, por lo visto, están talladas con un cincel. Su altura es de 28-30 mm. Por su tamaño las letras se podían ver y leer bien a la altura a la que estaba clavada la tabla.  Cristo estaba clavado a la cruz con cuatro clavos. Desde tiempos antiguos los escritores de iconos representaban a Cristo clavado a la cruz exactamente con cuatro clavos. Después de encontrar el Vivificante Madero, la reina Elena llevó consigo a Constantinopla parte de la Cruz y los cuatro clavos. De acuerdo con la Tradición, cuando regresaba ella de Tierra Santa, se desató una tormenta en el mar. La reina arrojó un clavo al mar para tranquilizar las arrebatadas olas. Otros dos clavos se los obsequió a Constantino el Grande. El cuarto clavo se conservó en Georgia, lo recibió como regalo el rey georgiano Mirian. A mediados del siglo 17 el rey de Georgia, Archil, obsequió este clavo a Moscú en una funda de oro. El clavo estaba hecho de hierro y era de tres o cuatro vershoks (antigua medida rusa, aproximadamente 4.4 cm.). En Occidente hay también clavos que pertenecieron a la Cruz, pero ellos son más grandes. Su largo es de 12 cm. y su grosor de 8,5 mm. en la cabecilla. Uno se estos clavos se conserva en la Catedral de Notre Dame de París, y el segundo en una basílica de Roma. Se pueden encontrar de estos clavos en la biblioteca del Vaticano. Afirman que con ellos estaba unida la Cruz. Debajo de los pies de Cristo había una tabla no muy grande clavada, un pedestal, sobre el que Él se apoyaba. Ya en los primeros siglos, los cristianos representaban a Cristo crucificado con el pedestal debajo de los pies. Con el tiempo, comenzaron a dibujar el pedestal inclinado: la parte derecha hacia arriba y la izquierda hacia abajo. Esto simbolizaba a los dos malhechores que fueron crucificados a la derecha y a la izquierda de Jesús: Uno de los malhechores colgados le insultaba diciendo: “Si eres el Cristo, sálvate a Ti y a nosotros”. Pero el otro le reprendió diciendo: “¿Es que no temes a Dios, cuando sufres la misma condena?” ...Y dijo a Jesús: “Acuérdate de mí, Señor, ¡en Tu Reino!” Y Jesús le dijo: “En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el Paraíso" (Lc. 23:39-43).  Los crucifijos existentes desde los primeros tiempos cristianos "con los Presentes" representan el siguiente pasaje del Evangelio: "Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien más amaba, dice a Su madre: ¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!”. Luego dice al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa. (Jn. 19:25-27).  La Cruz y la crucifixión del Salvador fueron profetizados con exactitud por los profetas entre 1000 y 500 años antes de Cristo. Está profetizado: "y con los malhechores fue contado..." (Is. 53:12); "atravesaron mis manos y mis pies" (Sal. 21:16). Se cumplió: "Y al mismo tiempo que a Él, crucificaron a dos salteadores, uno a la derecha y otro a la izquierda" (Mt. 27:38). Está profetizado: "...repártanse entre sí mis vestiduras y se sortean mi túnica" (Sal. 21:19). Se cumplió: "Y se repartieron Sus vestidos, echando a suertes " (Lc. 23:34). Está profetizado: "Hiel me han dado por comida, en mi sed me han abrevado con vinagre" (Sal. 68, 22). Se cumplió: "Le dieron a beber vinagre mezclado con hiel" (Mt. 27, 34). Está profetizado: "no le quebraréis ningún hueso..." (Ex. 12:46); "Y mirarán a Aquél al que traspasaron..." (Zac. 12:10). Se cumplió: "Pero al llegar a Jesús, como le hallaron ya muerto, no le quebrantaron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza..." (Jn. 19:33-34).  El profeta Isaías así formula el misterio de la salvación : "Él tomó sobre Si nuestras debilidades y llevó nuestras dolencias... y con Sus heridas hemos sido sanados" (Is. 53:4-5). "Dijo el Señor a Mi Señor: siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos a tus pies" canta David el salmista.   ¿Acerca de qué enemigos habla el profeta? Acerca del pecado, la muerte y el diablo. En las Sagradas Escrituras del
© Tomás Bernal Benito 2023 Web realizada P.L.C.F. Es difícil determinar de qué material estaba hecha: de roble, cedro o sicomoro. Su largo es de 235 mm. y su ancho de 130 mm. Sobre ella se pueden ver los caracteres griegos y latinos. Arriba hay dos líneas torcidas y que al parecer son la parte inferior de las letras hebreas. En el centro está escrito en griego Nazareos, y debajo las palabras: “Nazaraenus rex”. Las letras son de color rojo sobre un fondo blanco, tienen ahondamientos, por lo visto, están talladas con un cincel. Su altura es de 28-30 mm. Por su tamaño las letras se podían ver y leer bien a la altura a la que estaba clavada la tabla.  Cristo estaba clavado a la cruz con cuatro clavos. Desde tiempos antiguos los escritores de iconos representaban a Cristo clavado a la cruz exactamente con cuatro clavos. Después de encontrar el Vivificante Madero, la reina Elena llevó consigo a Constantinopla parte de la Cruz y los cuatro clavos. De acuerdo con la Tradición, cuando regresaba ella de Tierra Santa, se desató una tormenta en el mar. La reina arrojó un clavo al mar para tranquilizar las arrebatadas olas. Otros dos clavos se los obsequió a Constantino el Grande. El cuarto clavo se conservó en Georgia, lo recibió como regalo el rey georgiano Mirian. A mediados del siglo 17 el rey de Georgia, Archil, obsequió este clavo a Moscú en una funda de oro. El clavo estaba hecho de hierro y era de tres o cuatro vershoks (antigua medida rusa, aproximadamente 4.4 cm.). En Occidente hay también clavos que pertenecieron a la Cruz, pero ellos son más grandes. Su largo es de 12 cm. y su grosor de 8,5 mm. en la cabecilla. Uno se estos clavos se conserva en la Catedral de Notre Dame de París, y el segundo en una basílica de Roma. Se pueden encontrar de estos clavos en la biblioteca del Vaticano. Afirman que con ellos estaba unida la Cruz. Debajo de los pies de Cristo había una tabla no muy grande clavada, un pedestal, sobre el que Él se apoyaba. Ya en los primeros siglos, los cristianos representaban a Cristo crucificado con el pedestal debajo de los pies. Con el tiempo, comenzaron a dibujar el pedestal inclinado: la parte derecha hacia arriba y la izquierda hacia abajo. Esto simbolizaba a los dos malhechores que fueron crucificados a la derecha y a la izquierda de Jesús: Uno de los malhechores colgados le insultaba diciendo: “Si eres el Cristo, sálvate a Ti y a nosotros”. Pero el otro le reprendió diciendo: “¿Es que no temes a Dios, cuando sufres la misma condena?” ...Y dijo a Jesús: “Acuérdate de mí, Señor, ¡en Tu Reino!” Y Jesús le dijo: “En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el Paraíso" (Lc. 23:39-43).  Los crucifijos existentes desde los primeros tiempos cristianos "con los Presentes" representan el siguiente pasaje del Evangelio: "Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien más amaba, dice a Su madre: ¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!”. Luego dice al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa. (Jn. 19:25-27).  La Cruz y la crucifixión del Salvador fueron profetizados con exactitud por los profetas entre 1000 y 500 años antes de Cristo. Está profetizado: "y con los malhechores fue contado..." (Is. 53:12); "atravesaron mis manos y mis pies" (Sal. 21:16). Se cumplió: "Y al mismo tiempo que a Él, crucificaron a dos salteadores, uno a la derecha y otro a la izquierda" (Mt. 27:38). Está profetizado: "...repártanse entre sí mis vestiduras y se sortean mi túnica" (Sal. 21:19). Se cumplió: "Y se repartieron Sus vestidos, echando a suertes " (Lc. 23:34). Está profetizado: "Hiel me han dado por comida, en mi sed me han abrevado con vinagre" (Sal. 68, 22). Se cumplió: "Le dieron a beber vinagre mezclado con hiel" (Mt. 27, 34). Está profetizado: "no le quebraréis ningún hueso..." (Ex. 12:46); "Y mirarán a Aquél al que traspasaron..." (Zac. 12:10). Se cumplió: "Pero al llegar a Jesús, como le hallaron ya muerto, no le quebrantaron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza..." (Jn. 19:33-34).  El profeta Isaías así formula el misterio de la salvación : "Él tomó sobre Si nuestras debilidades y llevó nuestras dolencias... y con Sus heridas hemos sido sanados" (Is. 53:4-5). "Dijo el Señor a Mi Señor: siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos a tus pies" canta David el salmista.   ¿Acerca de qué enemigos habla el profeta? Acerca del pecado, la muerte y el diablo. En las Sagradas Escrituras del
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