© Tomás Bernal Benito 2021 Web realizada P.L.C.F.
HISTORIA DEL VIEJO ARRABAL
Puente del Ferrocarril años 60. Y ya estamos en los años 60, bajo el puente, en la playa de los Ángeles. Aquí había una pequeña arboleda, que quedaba a la derecha y que no se aprecia en la foto, dónde mi padre echaba al suelo la manta y ya estaba el tenderete montado. Luego, con la picoleta, picaba entre las piedras y al momento brotaba un manantial que servía para enfriar la bota de vino. Si eso se hiciese ahora, acabaría uno en Urgencias. Y lo que recuerdo todavía como una penitencia, es lo corto que se me hacía el camino desde García Arista hasta aquí, con mi neumático de coche para flotador al hombro, y lo largo, bajo un sol aplanador, que era el regreso. Por lo visto los metros, con el calor, se alargaban. Y ahora una fotografía para meditar. Camposanto en la Arboleda. La Arboleda, lugar de esparcimiento para los maños desde hace siglos, esconde en su subsuelo una enorme fosa común en la que descansan miles de zaragozanos caídos en el segundo de Los Sitios, en 1809. Faustino Casamayor, cronista de Los Sitios, dejó escrito en marzo de 1809: “Siendo muy grande la mortandad de tanto número de enfermos, no encontrándose otra cosa que cadáveres por las calles, por cuya causa se mandó bajo graves penas que se llevasen a la Puerta del abrasado edificio de la Real Audiencia, y de allí se
trasladasen a la salitrería de la arboleda de Macanaz, donde se hizo una zanja muy honda”. Se calcula que entre 10.000 y 15.000 cuerpos (hay fuentes que dicen que más) fueron enterrados a toda prisa en la arboleda de Macanaz, cerca del río, en lo que entonces eran las afueras de la ciudad. No solo la Arboleda fue usada como fosa improvisada, en la Plaza Santo Domingo, bajo el Teatro del Mercado, también se encuentran entre 7.000 y 8.000 caídos. Con el paso de los años, estos enterramientos caerían en el olvido, hasta que casi 150 años después, y de una forma casual, volverían a la luz. En el año 1954, Luis Gómez Laguna era alcalde de Zaragoza. En el entorno de la arboleda se está llevando a cabo un importante trabajo de acondicionamiento a los accesos del Puente de Piedra y para ello han traído mineros asturianos especialistas en obras subterráneas. Pero todo queda momentáneamente paralizado cuando descubren algo bajo tierra. El mismo Gómez Laguna es llevado al lugar, y para su asombro ve con sus propios ojos, cientos y cientos de cráneos apilados. Debajo de la entonces frondosa arboleda, encuentran un
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HISTORIA DEL VIEJO ARRABAL
Puente del Ferrocarril años 60. Y ya estamos en los años 60, bajo el puente, en la playa de los Ángeles. Aquí había una pequeña arboleda, que quedaba a la derecha y que no se aprecia en la foto, dónde mi padre echaba al suelo la manta y ya estaba el tenderete montado. Luego, con la picoleta, picaba entre las piedras y al momento brotaba un manantial que servía para enfriar la bota de vino. Si eso se hiciese ahora, acabaría uno en Urgencias. Y lo que recuerdo todavía como una penitencia, es lo corto que se me hacía el camino desde García Arista hasta aquí, con mi neumático de coche para flotador al hombro, y lo largo, bajo un sol aplanador, que era el regreso. Por lo visto los metros, con el calor, se alargaban. Y ahora una fotografía para meditar. Camposanto en la Arboleda. La Arboleda, lugar de esparcimiento para los maños desde hace siglos, esconde en su subsuelo una enorme fosa común en la que descansan miles de zaragozanos caídos en el segundo de Los Sitios, en 1809. Faustino Casamayor, cronista de Los Sitios, dejó escrito en marzo de 1809: “Siendo muy grande la mortandad de tanto número de enfermos, no encontrándose otra cosa que cadáveres por las calles, por cuya causa se mandó bajo graves penas que se llevasen a la Puerta del abrasado edificio de la Real Audiencia, y de allí se trasladasen a la salitrería de la arboleda de Macanaz, donde se hizo una zanja muy honda”. Se calcula que entre 10.000 y 15.000 cuerpos (hay fuentes que dicen que más) fueron enterrados a toda prisa en la arboleda de Macanaz, cerca del río, en lo que entonces eran las afueras de la ciudad. No solo la Arboleda fue usada como fosa improvisada, en la Plaza Santo Domingo, bajo el Teatro del Mercado, también se encuentran entre 7.000 y 8.000 caídos. Con el paso de los años, estos enterramientos caerían en el olvido, hasta que casi 150 años después, y de una forma casual, volverían a la luz. En el año 1954, Luis Gómez Laguna era alcalde de Zaragoza. En el entorno de la arboleda se está llevando a cabo un importante trabajo de acondicionamiento a los accesos del Puente de Piedra y para ello han traído mineros asturianos especialistas en obras subterráneas. Pero todo queda momentáneamente paralizado cuando descubren algo bajo tierra. El mismo Gómez Laguna es llevado al lugar, y para su asombro ve con sus propios ojos, cientos y cientos de cráneos apilados. Debajo de la entonces frondosa arboleda, encuentran un