HISTORIA DEL VIEJO ARRABAL
se llamaba así porque cuando llegaban los trenes denominados
borregueros, un avispado comerciante, Mariano Idiago, cuidaba de
las vacas, desestresándolas y al mismo tiempo ordeñándolas para
despues vender la leche una peseta más barata que en el resto de la
ciudad… y encima sin bautizar, y con chorradica. ¿Cuánto cabe
aquí? Pues… cinco litros, y a lo mejor entraban seis. Aparte,
obviamente, cobraba de la Renfe, lo
acordado por cabeza. Lo dicho, ¡vaya
negocio que tenía montado¡
Estación del Norte.
Esta vista del interior de la
Estación, ya es más moderna, con el
Talgo.
Estación del Norte.
Empieza el declive de la
Estación.
Estación de Norte, 1981.
Más declive todavía.
La soledad de la Estación.
Estación del Norte, por el interior.
Esta vez la soledad, pero
por el interior.
Estación del Norte, 1995.
¡¡¡Cómo estaba la Estación
en 1995!!!. ¡Quién la ha visto y
quién la ve! Y la señora, que por lo
visto no se había enterado, esperando el tren.
Y ahora nos vamos a la Arboleda y a la Pasarela, pero
¡ojo!, a la Arboleda, a la Arboleda… No al parque de Macanaz…
Macanaz… ¡Hummm!... Apellido de infausto recuerdo…
¡¡¡Vámonos a la Arboleda!!!