© Tomás Bernal Benito 2021 Web realizada P.L.C.F.
HISTORIA DEL VIEJO ARRABAL
se llamaba así porque cuando llegaban los trenes denominados borregueros, un avispado comerciante, Mariano Idiago, cuidaba de las vacas, desestresándolas y al mismo tiempo ordeñándolas para despues vender la leche una peseta más barata que en el resto de la ciudad… y encima sin bautizar, y con chorradica. ¿Cuánto cabe aquí? Pues… cinco litros, y a lo mejor entraban seis. Aparte, obviamente, cobraba de la Renfe, lo acordado por cabeza. Lo dicho, ¡vaya negocio que tenía montado¡ Estación del Norte. Esta vista del interior de la Estación, ya es más moderna, con el Talgo. Estación del Norte. Empieza el declive de la Estación. Estación de Norte, 1981. Más declive todavía. La soledad de la Estación.
Estación del Norte, por el interior. Esta vez la soledad, pero por el interior. Estación del Norte, 1995. ¡¡¡Cómo estaba la Estación en 1995!!!. ¡Quién la ha visto y quién la ve! Y la señora, que por lo visto no se había enterado, esperando el tren. Y ahora nos vamos a la Arboleda y a la Pasarela, pero ¡ojo!, a la Arboleda, a la Arboleda… No al parque de Macanaz… Macanaz… ¡Hummm!... Apellido de infausto recuerdo… ¡¡¡Vámonos a la Arboleda!!!
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HISTORIA DEL VIEJO ARRABAL
se llamaba así porque cuando llegaban los trenes denominados borregueros, un avispado comerciante, Mariano Idiago, cuidaba de las vacas, desestresándolas y al mismo tiempo ordeñándolas para despues vender la leche una peseta más barata que en el resto de la ciudad… y encima sin bautizar, y con chorradica. ¿Cuánto cabe aquí? Pues… cinco litros, y a lo mejor entraban seis. Aparte, obviamente, cobraba de la Renfe, lo acordado por cabeza. Lo dicho, ¡vaya negocio que tenía montado¡ Estación del Norte. Esta vista del interior de la Estación, ya es más moderna, con el Talgo. Estación del Norte. Empieza el declive de la Estación. Estación de Norte, 1981. Más declive todavía. La soledad de la Estación. Estación del Norte, por el interior. Esta vez la soledad, pero por el interior. Estación del Norte, 1995. ¡¡¡Cómo estaba la Estación en 1995!!!. ¡Quién la ha visto y quién la ve! Y la señora, que por lo visto no se había enterado, esperando el tren. Y ahora nos vamos a la Arboleda y a la Pasarela, pero ¡ojo!, a la Arboleda, a la Arboleda… No al parque de Macanaz… Macanaz… ¡Hummm!... Apellido de infausto recuerdo… ¡¡¡Vámonos a la Arboleda!!!