© Tomás Bernal Benito 2021 Web realizada P.L.C.F.
HISTORIA DEL VIEJO ARRABAL
Todos los arrabaleros hemos escuchado cómo se tragó una galera porque la caballería se espantó al subir la cuesta al chocar con la que venía de frente. Y también hemos escuchado cómo una pareja de enamorados se arrojaron unidos tan solo por un cachirulo, porque sus padres no les dejaban salir juntos. Y cómo el pozo, al intentar un piragüista de Helios recuperar su piragua, engulló a los dos. Y también se cuenta, y esto es más actual, que cuando estaban inyectando cemento para fortalecer la primera arcada del puente, aquello era un pozo sin fondo, hasta que descubrieron que había una corriente subterránea que se lo llevaba todo. Dicen que dicho cemento lo encontraron cerca de la Cartuja. Lo dicho, para todos gustos y todas versiones. Bueno, pues ahora damos paso a Altabás. 3-ALTABAS Calle Sobrarbe en 1897. Esta fotografía ya la hemos visto antes, la vuelvo a poner para situar el monolito, peirón, o pilón, que viene a continuación, y que también hemos visto antes con la lámina de Wyngaerde.
Peirón con la famosa puerta de Altabás Peirón con la famosa puerta de Altabás. La iglesia de Altabás, de Attabahas, Arrabales, existía ya en el año 1517, en el lugar donde estuvo situado anteriormente el hospital de San Bartolomé de Ultrapuente, según aparece reflejado en unas escrituras del año 1191, en que el Cabildo de La Seo cedió para los pobres de este hospital un barco en el río Ebro, con el cargo de dar 100 sueldos anuales, al procurador del Puente de Tablas. En el comienzo del siglo XIV, se llamaba ya de Santa María de Altabás. Se reformó en el 1557, gracias a la intervención de Dña. Juana de Reus con monjas clarisas procedentes del convento de Santa Catalina, llamándose en lo sucesivo Convento de Damas de Santa Isabel de la Tercera Orden de San Francisco. En la guerra de la independencia, tomado el Arrabal, los franceses disparaban contra la puerta del convento. Misteriosamente, cuando la puerta caía, inmediatamente se volvía a levantar. Así hasta tres veces. Cuando al final los franceses consiguieron entrar, descubrieron el misterio: bajo ella aparecieron los cadáveres arrabaleros empeñados en defender la posición, con sus propios cuerpos. Esta puerta bien pudiera ser la que hemos visto pintada en la famosa lámina de Wyngaerde, al principio. Las monjas se instalaron en unos graneros que pertenecían a la ciudad. Entre lo dañado que quedó el convento y la desamortización de Mendizábal, se levantaron sobre sus ruinas dos posadas.
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HISTORIA DEL VIEJO ARRABAL
Todos los arrabaleros hemos escuchado cómo se tragó una galera porque la caballería se espantó al subir la cuesta al chocar con la que venía de frente. Y también hemos escuchado cómo una pareja de enamorados se arrojaron unidos tan solo por un cachirulo, porque sus padres no les dejaban salir juntos. Y cómo el pozo, al intentar un piragüista de Helios recuperar su piragua, engulló a los dos. Y también se cuenta, y esto es más actual, que cuando estaban inyectando cemento para fortalecer la primera arcada del puente, aquello era un pozo sin fondo, hasta que descubrieron que había una corriente subterránea que se lo llevaba todo. Dicen que dicho cemento lo encontraron cerca de la Cartuja. Lo dicho, para todos gustos y todas versiones. Bueno, pues ahora damos paso a Altabás. 3-ALTABAS Calle Sobrarbe en 1897. Esta fotografía ya la hemos visto antes, la vuelvo a poner para situar el monolito, peirón, o pilón, que viene a continuación, y que también hemos visto antes con la lámina de Wyngaerde. Peirón con la famosa puerta de Altabás Peirón con la famosa puerta de Altabás. La iglesia de Altabás, de Attabahas, Arrabales, existía ya en el año 1517, en el lugar donde estuvo situado anteriormente el hospital de San Bartolomé de Ultrapuente, según aparece reflejado en unas escrituras del año 1191, en que el Cabildo de La Seo cedió para los pobres de este hospital un barco en el río Ebro, con el cargo de dar 100 sueldos anuales, al procurador del Puente de Tablas. En el comienzo del siglo XIV, se llamaba ya de Santa María de Altabás. Se reformó en el 1557, gracias a la intervención de Dña. Juana de Reus con monjas clarisas procedentes del convento de Santa Catalina, llamándose en lo sucesivo Convento de Damas de Santa Isabel de la Tercera Orden de San Francisco. En la guerra de la independencia, tomado el Arrabal, los franceses disparaban contra la puerta del convento. Misteriosamente, cuando la puerta caía, inmediatamente se volvía a levantar. Así hasta tres veces. Cuando al final los franceses consiguieron entrar, descubrieron el misterio: bajo ella aparecieron los cadáveres arrabaleros empeñados en defender la posición, con sus propios cuerpos. Esta puerta bien pudiera ser la que hemos visto pintada en la famosa lámina de Wyngaerde, al principio. Las monjas se instalaron en unos graneros que pertenecían a la ciudad. Entre lo dañado que quedó el convento y la desamortización de Mendizábal, se levantaron sobre sus ruinas dos posadas.