HISTORIA DEL VIEJO ARRABAL
un gran cercado, al que se accede por una puerta situada frente
a San Lázaro, en cuyo interior se guardan unas grandes tartanas
entoldadas, que han sido muy frecuentes en nuestra tierra.
Más adelante, hablaremos sobre esta puerta, ahora
continúo con la descripción que del Arrabal hace el profesor
Fatás.
Hay un gran espacio para estos carros y se contempla la
actividad de los mozos encargados de uncir y desuncir a los
animales, uno de los cuales es llevado del roncal, camino del
descanso o de la faena. Las restantes muestras de presencia
humana en la orilla izquierda se reducen a un par de quintas
aisladas en dirección, aguas arriba (una de ellas parece en ruinas
pegada al río; la otra, en primer plano, posee un pequeño jardín
con árboles) y varios individuos, que, a pie o a caballo, parecen
todos llevar a hombros picas, lanzas o garrochas.
Barrio Jesús de Wyngaerde.
Otro pequeño grupo, junto al Monasterio de frailes de
Jesús, parece dar un paseo en las cercanías de un curioso
quiosquito de planta cuadrada
con arcos de herradura.
Pues bien, esta es la
Zaragoza y el Arrabal de
1563, en un tiempo en que
Zaragoza fue conocida como
la Harta, Barcelona la Rica y
Valencia la Bella. A Zaragoza
se le llegó a conocer como…
¡¡¡La Florencia de España!!!
Era la ciudad de las torres y eso que aquí le faltan cinco: la de La
Seo y las cuatro del Pilar, que fueron posteriores.
Monolito (peirón o pilón) en Altabás
En el monolito que está a la entrada del
Puente, por Sobrarbe, se puede apreciar parte
de la lámina de Wyngaerde. Es una lástima que
de casi todo que vamos a hablar, apenas quede
nada, tan solo las fotografías y pinturas… ¡Y los
recuerdos!
Vista de Zaragoza de
Juan Bautista Martínez del Mazo
Esta es otra vista de Zaragoza desde la
margen izquierda del rio Ebro, la pintó en 1647, Juan Bautista