Cielo
Cuando estuvimos en Roma, visitando la Capilla Sixtina, nadie me supo explicar como el gran Miguel Ángel, pintó
semejante maravilla de techo. Todos me decían (el guía, un Hermano a quién preguntó…), que tumbado sobre unos grandes
andamios de madera que le construyeron para tal efecto y que le iban cambiando sobre la marcha. Sí, pero no, pensaba yo. A mí
no me entraba en la cabeza que si estaba pintando un ojo, como podía saber dónde estaba el dedo gordo del pie derecho, por
ejemplo, ya que desde semejante posición no tenía perspectiva.
Al llegar a Zaragoza, fui directo a comprar el video de la película, que vi en su día en el cine, “El Tormento y el Éxtasis”,
protagonizada por Charlton Heston dando vida a Miguen Ángel, y Rex Harrison interpretando al Papa Julio II, y para mi sorpresa,
van y me lo explican. Resulta que el maestro cogía un tipo de papel, estraza, por llamarlo de alguna manera, y dibujaba la figura
a carboncillo sobre el suelo. Mas tarde los ayudantes pinchaban los trazos. A continuación, lo colocaban en el techo y lo
pintaban de rojo a brocha gorda. Cuando lo retiraban, quedaba la figura marcada con puntitos rojos en el techo. El gran Maestro,
cuando se tiraba en el andamio, ya podía unir los puntos y pintar con toda seguridad.
Pues de la misma forma hice el Cielo. Saqué la constelación del ordenador y la dibujé sobre papel. La agujereé, la coloqué
en el techo, y lo pinté de rojo. Al retirar el papel ya tenía las marcas para colocar las estrellas. Las estrellas y los puntos los hice
con las bandejas, que dan en los supermercados con el pollo, por ejemplo. Es fácil de recortar con tijera y los puntitos los hice
con la taladradora del despacho. A continuación, un poquito de pegamento, y directamente al techo.
Os preguntaréis que hace una estrella amarilla. Os lo cuento. Hay una estrella en el firmamento que se llama Vega, que
forma parte de la constelación de la Lira. Vega es el nombre de mi nieta. La estrella Vega, pues, es un homenaje a mi nieta, y está
colocada encima mismo del Nacimiento. La reportera de la TV se quedó a cuadros, cuando mi nieta, con su maravilloso
desparpajo de 7 años, le explicó que gracias a la estrella Vega, sus majestades de Oriente, pudieron encontrar el pesebre donde
había nacido el niño Dios.